Una escena insólita y bochornosa sacudió al Parlamento uruguayo y se volvió viral en redes sociales: el senador Sebastián Da Silva fue captado mirando una foto de la modelo argentina Zaira Nara en pleno recinto, mientras se desarrollaba una sesión legislativa.
Las imágenes no tardaron en circular y generaron una ola de críticas, burlas y repudios. En redes, usuarios lo calificaron sin filtro como “pajero caro”, en referencia a su salario como legislador y al uso del tiempo institucional para cuestiones personales.
Lejos de pedir disculpas o bajar el tono, Da Silva optó por victimizarse y atacar. En declaraciones públicas, sostuvo que “la izquierda está en modo desespero” y que lo están “cancelando por ver” cómo Zaira Nara “fue a una fiesta”, minimizando el episodio y reduciéndolo a una supuesta persecución política.
La respuesta del senador no hizo más que echar nafta al fuego. Desde distintos sectores le remarcaron que no se trata de moralismo, sino de respeto institucional, machismo y uso del cargo público, en un país donde la agenda de género y la conducta de los representantes viene siendo cada vez más observada por la sociedad.
“No es que miró una foto: es la naturalización de comportamientos que degradan la función pública”, señalaron desde organizaciones feministas y referentes políticos.
Mientras Da Silva habla de “cancelación”, la discusión de fondo crece:
👉 ¿Qué nivel de impunidad sienten algunos dirigentes para hacer cualquier cosa en el recinto?
👉 ¿Hasta dónde llega la banalización de la política?
👉 ¿Y por qué siempre, cuando los exponen, la culpa es de la ‘izquierda’?
En tiempos donde la credibilidad de la dirigencia está bajo la lupa, el episodio vuelve a dejar una sensación amarga: hay legisladores más atentos a Instagram que a los problemas reales de la gente.
Fuente: El Canciller



