La Corte Suprema de Brasil rechazó el pedido de arresto domiciliario presentado por la defensa de Jair Bolsonaro, condenado por planificar un intento de golpe antes de la asunción de Luiz Inácio Lula da Silva. La resolución, difundida este jueves, sostiene que no existen motivos suficientes para modificar las condiciones de su detención, tras la serie de intervenciones quirúrgicas a las que fue sometido.
Tras la nueva decisión del magistrado Alexandre de Moraes, juez durante el proceso, Bolsonaro tendrá que regresar a su celda cuando reciba la alta médica en el hospital en que está ingresado desde el 24 de diciembre. El exmandatario fue considerado responsable de idear un plan para desestabilizar el país y lo setenciaron a 27 años de prisión.
Sus abogados solicitaron el beneficio argumentando razones humanitarias, luego de que Bolsonaro atravesara cuatro operaciones. Sin embargo, el magistrado sostuvo que no se cumplen los requisitos legales para esa concesión, especialmente ante las reiteradas violaciones del condenado a las medidas cautelares que le fueron impuestas cuando cumplía provisionalmente la sentencia en su residencia.
Moraes recordó que Bolsonaro destruyó la tobillera electrónica con la que se le controlaban sus movimientos en un aparente intento de fuga. “También se resalta que, diferentemente de lo alegado por la defensa, la situación de salud de Bolsonaro no se agravó y que, por el contrario, su estado clínico muestra mejoría de los problemas de los que se venía quejando tras la realización de nuevas cirugías electivas, como señala el informe de sus propios médicos”, afirmó en la sentencia a la que accedió Página 12.
El juez agregó que todas las solicitudes respecto a la salud de Bolsonaro fueron atendidas, por lo que puede recibir atención en su celda cuando lo precise.
En paralelo, los médicos que atendieron a Bolsonaron afirmaron que, pese a que no solucionaron totalmente las crisis de hipo que lo afectan, su salud del está estable. Además, aseguraron que sostendrán la atención médica dentro de la cárcel.
Fuente: La Nueva Mañana



