Esta semana, contrariamente a lo que reportaba el REM (Relevamiento de Expectativas del Mercado) y a las mediciones de las principales consultoras, el INDEC de Marcos Lavagna informa a través del EMAE un crecimiento de la economía del 5 % interanual. Además de ello, hace una revisión y una corrección al alza de los meses anteriores, evitando así que técnicamente la Argentina caiga en recesión por dos trimestres consecutivos negativos. ¡Qué buena Noticia! ¡Qué bien estamos los Argentinos! Y qué ingratos que somos, que venimos criticando con dureza a un gobierno tan exitoso como el de Milei.
Pero veamos un poquito más allá de esta fiesta de papel. BBVA y Banco Santander, las dos entidades bancarias españolas más grandes con presencia en el país, no solo pusieron en duda las mediciones del Instituto. El BBVA señaló que “las perspectivas de crecimiento económico se han deteriorado en el tercer trimestre” de 2025 y el Santander fue mucho más contundente, advirtiendo que “la situación es más complicada de lo que pensábamos”. Ambas entidades indicaron una fuerte caída en sus ganancias en el país, producto de la morosidad récord y la volatilidad, lo que confirmó un derrumbe de la actividad económica. Como consecuencia, anunciaron que recortaron drásticamente su exposición crediticia en Argentina, debido a un panorama económico adverso de recesión, falta de dólares y riesgo de insolvencia. BBVA y Santander utilizaron sus reportes financieros para dar un diagnóstico de recesión que chocó de frente con las cifras de actividad económica del INDEC, poniendo en tela de juicio la realidad de la “reactivación” que defiende el Gobierno.
Pero esto no es solo un choque de números en los informes de bancos extranjeros. Es una realidad que golpea la producción nacional. Por un lado, Cramaco en Sastre, Provincia de Santa Fe, decidió dejar de fabricar sus prestigiosos alternadores para grupos electrógenos, lo que significa que deja en la calle a 35 personas, el 90 % de su personal, para convertirse en importadores de generadores chinos. Whirlpool, habiendo invertido una cifra millonaria en 2022, deja de producir en Argentina por el alto costo de la producción nacional y será un importador. 300 trabajadores más quedan en la calle. Y a esto se suma Essen, que despide a 30 personas reportando una baja en la demanda local de aproximadamente 10 % en comparación con el 2024, que ya era una base comparativa bajísima.
Entonces, ¿leímos mal las variables económicas nosotros? O nos están metiendo el dedo en la boca desde el gobierno. De Toto Caputo, un timbero fanfarrón, no me extraña nada, y de un estafador delirante como el presidente, menos. Pero donde pongo toda mi furia es sobre el dibujante Marco Lavagna, otrora impoluto economista que desafiaba cualquier observación sobre su trabajo. Son profesionales cuyo prestigio lo obtuvieron en determinados momentos adentro de gobiernos que favorecieron al pueblo Argentino. Y a los idiotas que dicen que te vas a calentar por los bancos, que están llenos de plata, les digo que no hay peor decisión que la de tocar los números del INDEC. Fue el peor error del gobierno nacional y popular y es lo peor que estos cipayos que hoy nos gobiernan pueden hacer.
Esos informes, que pueden por algunos ser tomados como números, como estadísticas simples, son las únicas variables de la economía a la que las PyMEs
podemos acceder para crear nuestros planes de negocios y nuestra matriz FODA. A los grandes empresarios puede que no les importe, tienen suficientes ingresos para contratar una consultora privada. No tener variables fiables es como manejar un auto sin velocímetro y sin indicador de nivel de combustible. Las PyMEs estamos limitados a competir por todas las variables: por el costo de electricidad, gas y combustible carísimos, por una logística que en lugar de hacerse por tren se hace por camión en rutas destrozadas y con distancias internas enormes por la extensión de nuestro país. Y al campo le pasa lo mismo, encima con un dólar totalmente planchado, retrasado y ahora, como si faltara poco, sin indicadores económicos fiables.
En definitiva, este gobierno de traidores y desquiciados no está dejando nada, absolutamente nada en pie, se están llevando puesto hasta lo último. Con la complicidad de muchos a la que ahora se agrega Marco Lavagña. En esta situación, se me vienen dos frases de Evita a la cabeza: Una: “Nos sobran alcahuetes y nos faltan revolucionarios”. Y la otra: “Con la ceniza de los traidores construiremos la patria de los humildes”. Entonces, por favor, que así sea.



