๐Ÿ๐Ÿ— ๐๐ž ๐ฃ๐ฎ๐ฅ๐ข๐จ ๐๐ž ๐Ÿ๐Ÿ—๐Ÿ•๐Ÿ—

image
Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email
Read Time:1 Minute, 46 Second

ยกEl hijueputa ya cayรณ!”, gritaban todos ese mediodรญa. Varios saltaban de alegrรญa y algunos se abrazaban.

Los periodistas y reporteros grรกficos estรกbamos en Choluteca, al sur de Honduras, cerca de la frontera con Nicaragua. Escuchรกbamos las noticias por radio.

El Frente Sandinista avanzaba hacia Managua. Los guardias nacionales huรญan o se rendรญan. La dictadura de Anastasio Somoza โ€“ya sin el apoyo del presidente James Carterโ€“ se desplomaba despuรฉs de doce aรฑos en el poder, sin contar las casi dos dรฉcadas de tiranรญa de su padre.

Yo vivรญa en Tegucigalpa y era corresponsal del diario El Dรญa y el noticiero de Canal 13 de Mรฉxico.

En esa รฉpoca no habรญa celulares. Con mucha dificultad logrรฉ comunicarme con el canal desde una cabina pรบblica de Choluteca y avisรฉ que nos lanzarรญamos en tres o cuatro vehรญculos hacia el paso fronterizo de El Guasaule para entrar a territorio nicaragรผense.

Calculรกbamos que en cuatro o cinco horas llegarรญamos a Managua. Tardamos casi diez.

Tras unas cuantas peripecias, demoras por escaramuzas entre insurgentes y guardias, prohibiciones para avanzar y equivocaciones de ruta, entramos esa noche a una caรณtica ciudad en ruinas.

No conocรญa Managua, no tenรญa telรฉfono, no conseguรญ acceso a un tรฉlex. Y no me importรณ: estaba viviendo un acontecimiento histรณrico.

Pasamos la noche en los coches, ocultos tras los escombros de un edificio cercano al hotel Intercontinental, cansados y con hambre, con el fondo sonoro de disparos aislados e insultos a los gritos que se escuchaban a lo lejos.

Aclarรณ y fue una algarabรญa en las calles. El amanecer habรญa dejado de ser una tentaciรณn. Desde entonces, el triunfal 19 de julio se conoce y se celebra en Nicaragua como el Dรญa de la Alegrรญa.

Logramos desayunar algo, despuรฉs de rogar bastante, en un hotelito llamado Siete Mares, propiedad de un matrimonio chino, y les compramos varias botellas de ron Flor de Caรฑa.

Regresรฉ a Honduras cuatro dรญas despuรฉs, con la misma ropa y sin haberme baรฑado, justo cuando Valeria โ€“mi primera hijaโ€“ cumplรญa un aรฑo. Y para mรญ ese fue otro acontecimiento histรณrico, un Dรญa de la Alegrรญa que vivรญ en Tegucigalpa.

Por Robertp Bardini

Scroll al inicio