Víctor Hugo Morales se hizo eco del paro nacional de colectivos de este martes y aseguró que sirve de ejemplo para entender lo que sucede en todo el país, donde no solo no circulan los colectivos, sino que tampoco avanza el consumo, ni los derechos para los jubilados, ni los salarios para los trabajadores ni, en última instancia, la esperanza.
El editorial de Víctor Hugo Morales
Un paro nacional de colectivos es una mudanza en el vocabulario. Nos habla de un país parado. Paro nacional de consumo. Parada la ciencia, la cultura. El bono a los jubilados, parado en lo mismo de marzo del año pasado. El mundo de la discapacidad, parado, aguardando para ver hasta dónde llega la crueldad.
El paro es el efecto de una inflación que ha continuado, como si de nada valiera el brutal sacrificio al que expusieron al pueblo. Entonces los salarios, como dice Fusaro, el vicepresidente de la Asociación de Transporte Automotor, se tienen que parar en 500 mil pesos, una mínima justificada que reclaman los trabajadores.
Ayer se publicó lo del bono a jubilados en el Boletín Oficial: congelado en 70 mil pesos. Peor que una tomadura de pelo. Si se hubiera actualizado, debería ser en mayo de 154 mil. 84 mil más por mes.
Y la PUAM, la única prestación a la que van a poder acceder los adultos mayores al terminar la moratoria, pierde todavía más. Está parada en la miseria. Como si no fuera suficiente: quitarles los medicamentos, eliminar los 18.800 de devolución del IVA, suprimir los 15 mil de ayuda alimentaria y modificar la fórmula de movilidad por decreto.
Nada les alcanza. No solo no pasa el 60 por la parada, ni el 152, ni el 68, ni el 132. No pasa la vida por ninguna esquina. Está de paro la esperanza.
Fuente: Pagina 12



