Anarquismo significa sin autoridad ni poder, principios que dieron origen a un movimiento político de izquierda. Nace en Europa, a mediados de siglo XIX, y sus máximos referentes teóricos son Bakunin y Proudhon. Combate al capitalismo y las estructuras jerárquicas y sociales de poder, de allí su lema más famoso: “sin Dios, ni patria, ni amo”. Su crítica a toda forma de opresión y su sesgo anti organizativo chocan no sólo con la derecha sino también con el marxismo, que, si bien propone una transformación radical del sistema capitalista, busca durante un período llevarlo a cabo dentro de la forma de organización estatal.
¿Cuál era la órbita de intervención de los anarquistas, si no era el Estado?
El anarquismo tuvo una fuerte inserción en el movimiento obrero argentino de principios de siglo XX, y se caracterizó por sus acciones directas: huelgas generales, ocupación de establecimientos, enfrentamiento con los rompehuelgas, la policía y el ejército, entre otras. También denunciaban la explotación laboral de la mujer, estaban en contra de la convención del matrimonio y luchaban por la igualdad de género.
¿Cómo imaginaban un cambio tan radical?
Mediante la huelga general insurreccional. Sus reivindicaciones eran totales: destrucción del sistema capitalista y sus estructuras jerárquicas Esos eran los fines, los modos variaban. A grandes rasgos había quienes creían en la acción individual –‘anti organizadores’- y otros que buscaban construir una intervención colectiva organizada; algunos reivindicaban métodos directos como el arrojar bombas a determinados personajes del régimen, mientras que otros priorizaban la esfera organizativa y de acumulación de poder.
Historia del anarquismo en Argentina
La influencia de Malatesta
Durante los primeros años la actividad anarquista fue propulsada principalmente por inmigrantes, que muchas veces conformaban grupos de pertenencia según sus pueblos de origen, tal es el caso de un grupo de italianos oriundos de la misma región que conformó en Rosario un grupo anarquista llamado “El Miserable”. El grupo de inmigrantes italianos se convertirá en el más influyente con la llegada del célebre filósofo Errico Malatesta en 1885. Se constituye un grupo de Estudios Sociales, que organiza conferencias de Malatesta y se edita en idioma italiano la revista La Questione Sociale. En 1886 Malatesta inició una expedición en busca de oro a la Patagonia, para conseguir recursos para la propaganda libertaria y la organización de los obreros; aunque la empresa resultó un fracaso económico, las actividades itinerantes de Malatesta influenciaron al movimiento anarquista argentino de forma indeleble. Malatesta regresaría a Europa en 1889. En 1887 Malatesta también ayudó a conformar el sindicato de panaderos.
Es destacable la fundación del periódico La Protesta Humana, como se llamó inicialmente, el 13 de junio de 1897. El éxito editorial del periódico será casi inigualable en la historia de la prensa anarquista mundial, llegando a ser editado en su apogeo en dos ediciones (matutina y vespertina), y varios miles de ejemplares por día.
Fundación de la FORA
La mayoría de los grupos de afinidad anarco comunistas contrarios a la organización desaparecieron paulatinamente y casi se extinguieron hacia 1905.[11] La presencia anarquista en el movimiento obrero, por el contrario, era cada vez más influyente, con la fundación de sindicatos por oficio, intervención en conflictos gremiales, El 25 de mayo de 1901 se celebró el congreso fundacional de la Federación Obrera Regional Argentina (FORA), originalmente denominada Federación Obrera Argentina (FOA).
La Revolución Rusa de octubre de 1917 tuvo un papel revigorizante del movimiento obrero argentino. La actividad anarquista, socialista y sindicalista se multiplicó fundando periódicos, abriendo locales y en activismo. Los anarquistas se vieron muy entusiasmados en los inicios de proceso revolucionario ruso, pero pronto se pasó a una actitud expectante y crítica. Ya hacia 1920 los anarquistas habían tomado distancia de la política de Lenin, salvo un pequeño grupo al que se lo denominaba como “anarco-bolchevique”. Los anarquistas de la FORA rechazaron la dictadura del proletariado en su congreso de 1923.
Semana Trágica
El 2 de diciembre de 1918 declararon la huelga los obreros de los talleres metalúrgicos, afiliados a la FORA anarquista. El 3 de enero de 1919 se producen incidentes entre los huelguistas y las fuerzas represivas. El 7 de enero, comienza la huelga de los obreros de los Talleres Metalúrgicos Vasena, ubicados en la Ciudad de Buenos Aires. Reclamaban un aumento salarial, el descanso dominical y la reducción de la jornada laboral de 11 a 8 horas. A partir de ese momento grupos paramilitares como la Liga Patriótica Argentina -que eran claramente antisemitas, xenófobos y defensores de los valores conservadores– persiguieron y asesinaron a dirigentes obreros y anarquistas, pero también a cualquiera que pareciera extranjero. Este grupo tiene el triste récord de haber sido el primero en realizar un pogrom en territorio argentino.
En el Chaco en marzo de 1921 se masacró a decenas de obreros de La Forestal, empresa dedicada a la extracción del quebracho, que reclamaban por su salario. La FORA anarquista propuso medidas de acción, pero fueron torpedeadas por la FORA sindicalista.
La Patagonia Trágica fue un acontecimiento protagonizado por habitantes y sindicalistas de Santa Cruz en el año 1921. Una huelga propulsada por diversas sociedades obreras contra los estancieros y terratenientes locales, fue reprimida violentamente por el gobierno, que envió al teniente coronel Héctor Benigno Varela y un batallón del ejército. El saldo de este hecho fue de 1500 obreros y líderes sindicales fusilados. El teniente coronel Varela murió ajusticiado por el anarquista alemán Kurt Gustav Wilckens en 1923, en el barrio de Palermo de la ciudad de Buenos Aires.
En marzo de 1922 la FORA del IX se unió a algunos gremios de la FORA anarquista en manos de los anarco-bolcheviques y conformó la Unión Sindical Argentina (USA); desde ese entonces volvió a existir una sola FORA, de ideología anarquista. En junio de 1923 todas las organizaciones obreras declararon una huelga general en repudio al asesinato de Kurt Wilckens en la Penitenciaría Nacional.
Con el correr de la década de 1920 la FORA fue perdiendo terreno frente a las otras organizaciones obreras, que habían aceptado la mediación y la negociación gubernamental. En 1925 la FORA inició una campaña por la jornada laboral de 6 horas, como remedio para terminar con la desocupación. Sin embargo las campañas por la liberación de Simón Radowitzky y contra la ejecución de Sacco y Vanzetti en Estados Unidos revitalizaron el activismo. Se llegó a medidas de acción directa violentas, con la colocación de bombas en la Ford y la Embajada de los Estados Unidos. La muerte de Sacco y Vanzetti en la silla eléctrica en agosto de 1927 causó honda indignación en los medios libertarios. No obstante, en abril de 1930 la amnistía fue otorgada a Radowitzky por el gobierno de Hipólito Yrigoyen.
Nicola Sacco (22 de abril de 1891 – 23 de agosto de 1927) y Bartolomeo Vanzetti (11 de junio de 1888 – 23 de agosto de 1927) eran dos inmigrantes italianos, trabajadores y anarquistas, que fueron juzgados, sentenciados y ejecutados en la silla eléctrica el 23 de agosto de 1927 en Massachusetts por el presunto robo a mano armada y asesinato de dos personas en 1920 en South Braintree, Massachusetts.
Severino Di Giovanni (Chieti, Italia, 17 de marzo de 1901-Buenos Aires, Argentina, 1 de febrero de 1931) fue un periodista, obrero y poeta[1] anarquista italiano, emigrado a la Argentina, donde se convirtió en la más conocida de las figuras del movimiento político del anarquismo de su tiempo por su campaña en apoyo de Sacco y Vanzetti y su lucha contra el fascismo.
Por Alejandro Franchini


