Todos los hechos que provocaron el paro

CGT
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El gobierno libertario comenzó a mostrar debilidades. El fin de la estrategia dialoguista y lo que desencadenó el plan de lucha. 

El paro nacional para el próximo 10 de abril está en marcha. La CGT ha comenzado a mover su estructura que había permanecido en un letargo de casi 10 meses desde aquel lejano ya segundo paro nacional de mayo pasado. Ahora, la medida de fuerza llega en un momento diferente a los dos anteriores. En esta oportunidad el gobierno libertario no pasa por un estadío de plenitud. La figura presidencial está sufriendo una caída y el “ajuste más grande de la historia”, comienza a mostrar resistencias y rechazos en las calles. La crisis autogestionada renovó la presencia del FMI, una institución que en la Argentina tiene mala fama. Las bravuconadas presidenciales ya no tienen el efecto inicial, el ejemplo de Davos es uno de los más elocuentes. En la Casa Rosada hay conciencia de esta fragilidad y desesperan a la hora de intentar debilitar el paro. En la CGT, incluso los dirigentes con mayor tendencia al sedentarismo gremial se desperezan ante la percepción cierta de que los que habitan la Rosada ya no detentan el poder del primer año. El paro tendrá una movilización previa que se realizará el día anterior, 9 de abril, hacia el Congreso en respaldo a los reclamos de los jubilados que, paradójicamente, son los que hasta ahora más resisten la destrucción del Estado y los derechos individuales y sociales que impulsa Milei.

Para algunos gremios importantes de la central obrera este es el momento adecuado para avanzar en medidas de acción directa. Dirigentes con experiencia, pero que lideran sindicatos chicos, no se sorprenden con el cambio de actitud de aquellos que conducen los grandes gremios, los más populosos, los que se conocen como Gordos e Independientes. Son los que dirimen cualquier votación en el consejo directivo cegetista. Estos son, los que en definitiva definen hacia dónde se dirige la CGT.

El camino al paro
Antes de concluir que el tiempo del “plan de lucha” ha retornado, la conducción de la CGT experimentó otra alternativa: el camino del diálogo con el gobierno. Fueron diez largos meses donde los gremios o sectores de trabajadores tuvieron que resistir solos el ajuste, los despidos e incluso la represión. Lo hicieron a pesar de que todos los días era posible ver que la Casa Rosada demostraba no tener interés en negociar o dialogar con ningùn sector que antes de sentarse dijera que si a la imposición gubernamental.

Los resultados obtenidos por la central obrera no fueron diferente a lo que obtuvieron otros sectores relacionados al trabajo y la producción. El pie en las paritarias, cuyos acuerdos mensuales no pueden superar los datos falsos de inflación, dejaron a los trabajadores sin capacidad para frenar la destrucción del poder adquisitivo del salario.

Para colmo, la política tampoco podía frenar el avance de leyes y decretos destructivos del Estado. Los libertarios, con una representación mínima en el Congreso, lograron imponer su agenda a fuerza de alianzas con sectores cómplices de la oposición.

Las señales
La primera, dicen en la CGT, fue el discurso de Milei en Davos a finales de enero donde desgranó un discurso cargado contra la diversidad sexual, el feminismo y lo que definió como la ideología Woke. Más que aplausos, lo que generó ese discurso fue una catarata de repudios y, sobre todo, una multitudinaria marcha federal del Orgullo Antifascista y Antirracista que colmó las calles de la ciudad de Buenos Aires. La CGT participó tímidamente de esa manfiestación.

La única respuesta de Milei fue asegurar que el video de su discurso fue editado y que no dijo todo lo que dijo. Solo su núcleo duro le creyó sin chistar, pero una grieta comenzó a producirse.

La segunda señal también la provocó Milei y fue la promoción que hizo de la critomoneda LIBRA que derivó en una estafa millonaria en dólares que hoy se investiga en la justicia estadounidense y también en Comodoro Py. El Presidente jura y perjura que nada tuvo que ver, pero la serie de errores que cometió los días siguientes lo dejaban más del lado del nervioso culpable que del inocente. La CGT se dio cuenta que este caso hirió al Presidente.

La última fue la feroz represión a la marcha de los jubilados del 12 de marzo. Decenas de detenidos, otro tantos heridos (uno de ellos de gravedad, como es el caso de Pablo Grillo) o la golpiza que recibió la jubilada de 81 años Beatriz Blanco. Las escenas se repitieron sin solución de continuidad en los medios de comunicación, incluso en aquellos que lo apoyan. Milei suspendió su agenda e incluso viajes al exterior donde solía disfrutar de las caricias significativas de la derecha mundial.

“Todo esto que pasó son señales de debilidad del gobierno”, afirmó un integrante del consejo directivo de la CGT. Luego, con una sonrisa, agregó: “Acá son especialistas en detectar debilidades y la represión es una muestra de debilidad. Por eso hasta el más conservador ahora quiere movilizar”.

A partir de allí solo quedó elegir la fecha. En reuniones previas de la mesa chica de CGT se coincidía en destacar la debilidad que había comenzado a mostrar el gobierno. Por eso, cuando el miércoles 13 de marzo, mientras ingresaban los delegados de la UTEP al edificio de la CGT para participar del primer congreso nacional de la organización, y con las imágenes de la represión, Andrés Rodríguez (UPCN), Hugo Moyano y Octavio Argüello de camioneros, Julio Piumato (judiciales) y Héctor Daer, entre otros, decidieron anunciarlo. Lo hicieron en el salón Felipe Vallese mientras participaban del cierre del congreso de la UTEP.

La decisión del paro descomprime tensiones internas, sobre todo en las regionales de la CGT donde se venía reclamando recobrar la iniciativa. Lo repitieron los representantes en el plenario que realizaron el jueves pasado bajo la coordinación de Abel Furlán y Horacio Otero. La reacción del gobierno fue de manual. No solo rechazaron la medida de fuerza sino que además buscaron debilitar el paro al aprovechar el conflicto salarial de UTA (colectivero). Al decretar la conciliación obligatoria dijeron que los colectivos deben circular olvidando, de manera conveniente, que esa herramienta se limita al tema del conflicto, el salario de los colectiveros, y no incluye el reclamo de la CGT. Sin duda otra señal de debilidad del gobierno nacional.

Fuente: Pagina 12

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