El 43% de los trabajadores ocupados en Argentina cayó en la pobreza en 2024

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En 2024, la pobreza laboral en Argentina experimentó una profundización alarmante. Según un informe reciente del Instituto de Estadística de los Trabajadores (IET) de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) y el Centro para la Concertación y el Desarrollo (CCD), el 43% de los trabajadores ocupados vive por debajo de la línea de pobreza, una cifra que se eleva al 77,8% en los desocupados. Esta creciente precariedad económica afecta a una parte significativa de la población trabajadora, lo que indica que, aunque los trabajadores sigan empleados, no logran alcanzar una calidad de vida adecuada.

Desde 2017, más de 6 millones de trabajadores han caído en esta situación, cuando la pobreza afectaba solo al 18% de los trabajadores. La principal causa de este fenómeno es la caída en los ingresos debido a una inflación galopante, que no ha dado tregua a los salarios, deteriorando el poder adquisitivo de millones de personas. Nicolás Trotta, exministro de Educación y director del CCD, vinculó este fenómeno con “una caída sostenida del poder adquisitivo desde la segunda mitad del gobierno de Mauricio Macri, que no logró revertirse durante las gestiones posteriores”. Este contexto ha creado una paradoja: muchas personas permanecen en el mercado laboral, pero sus salarios no alcanzan a cubrir las necesidades básicas.

El impacto de la inflación sobre los salarios

En cuanto a la inflación, el informe resalta que en 2024 los precios aumentaron un 123,3% en los primeros once meses del año y un 177,9% en los últimos doce meses. Esta escalada de precios ha golpeado duramente los ingresos de los trabajadores, con un impacto directo en su capacidad de compra. En noviembre, la inflación de los trabajadores se mantuvo en un 2,9%, cifra que se repitió en octubre, lo que indica una desaceleración interanual, pero el efecto sigue siendo devastador. El aumento en los precios de alimentos y bebidas, especialmente frutas (+5,5%) y verduras (+4,4%), junto con los aumentos en servicios regulados como vivienda (+2,8%), educación (+2,9%) y salud (+2,7%), ha afectado profundamente a los hogares, empujándolos aún más a la pobreza.

Fabián Amico, coordinador del IET, advirtió que “el ajuste de precios regulados dispuesto por el gobierno contribuyó a la inflación y deterioró aún más los ingresos de los trabajadores”. Este ajuste, especialmente en áreas clave como la vivienda y la salud, ha exacerbado las dificultades de las familias para cubrir sus necesidades básicas.

Desigualdad en la pobreza laboral

La pobreza laboral no afecta de manera uniforme a todos los trabajadores. El informe muestra una gran desigualdad en el impacto de la pobreza según el tipo de empleo. Los asalariados registrados y los trabajadores calificados tienen tasas de pobreza por debajo del 30%, mientras que los asalariados informales y los trabajadores no calificados superan el 60%. Esta diferencia refleja las disparidades en las condiciones laborales y la falta de una red de protección social efectiva para los sectores más vulnerables.

En palabras de Nicolás Trotta, “la caída en los ingresos generó un fenómeno muy perverso: el de estar incluido en la producción siendo pobre en la distribución”. Este análisis subraya una de las paradojas más profundas del fenómeno: a pesar de que millones de argentinos continúan trabajando, la desigual distribución de la riqueza y la falta de acceso a salarios dignos los mantienen en una situación de pobreza crónica.

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