El objetivo de guerra de la OTAN contra Rusia en Ucrania parece ya haberse cumplido: destrucción del eje Berlín-Moscú-Beijing desarrollado por Merkel-Putin-Xi Jiping. Sin embargo, el BRICS (Brasil-Rusia-India-China-Sudáfrica) con más del 60% de la población mundial y más del 40% de su actividad económica, goza de buena salud. Y así como la OTAN induce la rusofobia en sus aliados, éste hace lo mismo con la yankeefobia en los suyos. He ahí los bloques centrales.
Para ellos, África, América Latina, Medio Oriente son territorios en disputa como lo son Ucrania o Taiwán. Pero, Argentina, Malvinas, es otra cosa. Aunque fuera utilizada por los terroristas de estado para congraciarse con el pueblo y perpetuarse en el poder, la pelota no se mancha: Malvinas es una causa popular, latinoamericana y antiimperialista… Cosa que Taiwán y Ucrania están muy lejos de ser.
Entonces, mirar al BRICS y la OTAN como potenciales pertenencias sería no comprender que, así como el patio trasero es de tez blanca y angloparlante, el camino de la seda es de tez amarilla y habla en mandarín. Porque en la sino-multipolaridad que tanto se pregona, para China, Rusia e Irán son fuentes de energía barata como Brasil y Argentina lo son de alimentos… Malvinas es otra cosa.
Malvinas es la rebelión de un oprimido. Una guerra de liberación del territorio invadido por una potencia imperialista (Inglaterra) más el aliado global que la asistió (EEUU). No fue cuestión de cambiarle collar al perro. ¡Malvinas fue un intento de dejar de ser perros! Esa es la gigantesca diferencia entre los conflictos. Taiwaneses y ucranianos son neo-kelpers que desean pertenecer a la OTAN.
Diferencia geopolítica que lo es casi todo y que la gobernabilidad liberal-keynesiana intenta ocultar declarando que Argentina es un país sin hipótesis de conflicto (Garré, Malcorra, etc.) pero la verdad brota en la cultura popular del futbol con los pibes de Malvinas que jamás olvidaré, o en el rock, el que no salta es un inglés.
Sentimiento popular que no se disocia del interés nacional. Porque el pueblo comprende a partir del sentimiento, no separa la razón de lo que lo conmueve. En ese sentipensar las Islas Malvinas son propiedad social del pueblo argentino. Como escuela, hospital, barrio, iglesia… y plaza, mar, tren, central atómica, astillero… lo que sea.
Pensamiento, discurso y obra del Pueblo trabajador al servicio de la Patria Argentina. Inconsciente colectivo forjado a partir del trabajo acumulado por generaciones en YPF, Fabricaciones Militares, SOMISA, Astillero Río Santiago, CONEA, Aerolíneas Argentinas, IAME, ELMA, Altos Hornos Zapla, FFAA, Yacimientos Carboníferos fiscales, PGM, etc. Propiedad social de los medios de producción, que encuadraba políticamente a favor del bien común y en contra del saqueo imperialista, que se entregó a las privatizaciones liberal-keynesianas como continuidad geopolítica del terrorismo de estado. Cosa que nadie denuncia por temor reverencial al imperio que frena la ambición del oprimido de ser libre y lo resigna a ser colonia con tal de seguir vivo aceptando la violencia social contra el pobre como algo inevitable.
Por eso es necesario salirse de lo local y mirar el escenario global. El nuestro siempre ha sido un conflicto geopolítico, de liberación o dependencia. La Argentina produce alimentos para 400 millones de personas y su pueblo pasa hambre. Se exporta el 92% de lo que se produce y se consume internamente apenas el 8%. Por tanto, el hambre es una decisión política para oprimir al pueblo y despojarlo de sus bienes. Debilitan al pueblo acorralándolo con necesidades para robarle su patrimonio. Porque con trabajo y bien alimentados los argentinos pelean por soberanía, independencia y justicia, y amenazan la dominación imperial. Ya lo advertía el inglés Winston Churchill en el 55’, hay que frenar a la Argentina porque de su mano toda Latinoamérica puede levantarse.
Entonces, la ideologización del debate oculta la causa del problema que es el imperialismo: la ocupación y el saqueo. Si la cuestión fuese ideológica en vez de geopolítica no habría conflicto entre OTAN y BRICS. ¡La China comunista denuncia el proteccionismo de EEUU capitalista ante la OMC y exige librecambio! A EEUU le importa un bledo si China se gobierna por un partido único y comunista. Lo que le duele es que su clase media haya superado los 400 millones de personas y tenga una estrategia de poder mundial -el camino de la seda- para salir en busca de energía y alimentos que no tiene en cantidad suficiente. Y peor aún es su voluntad geopolítica de pagarlos con el valor agregado de sus exportaciones industriales, con trabajo chino. Sumado a la creación de un escenario multipolar en el que ella, China, es fuente de paz, armonía y crecimiento, mientras que él, EEUU, lo es de conflicto, dolor y muerte. Situación explicita en ambas diplomacias que dicen a dúo: si vis pacem, parabellum -si queres paz, preparate para la guerra-.
Mirando el mundo la Argentina toma consciencia de sí y de los demás. Observando lo que hacen, más que lo que dicen puede pensar y defenderse. Los que van a la guerra en nombre de la paz, matan para salvar vidas, mienten protegiendo la verdad, no son buenos consejeros. Ni el patio trasero norteamericano ni el camino de la seda chino son soluciones para la Argentina. La verdadera contradicción sigue siendo lo nacional contra lo extranjero. Hay que tener plan propio. Protección a ultranza del mercado interno argentino que es pequeño e inundable con los excedentes de producción de países desarrollados que ingresan a precio dumping (porque sus costos ya están prorrateados de antemano en la producción para su propio mercado nacional), se almacenan en zonas francas -libre de impuestos- e impiden nuestro desarrollo industrial. La solución al desempleo vendrá del autoabastecimiento del mercado interno y no de la globalización impo-exportadora.
Ya en 1810 Mariano Moreno planteaba en su Plan de Operaciones al Estado Empresario como la solución a los factores de escala con que la empresa multinacional extranjera amenazaba al mercado interno nacional. Hinterland indispensable para la plena ocupación de la Población Económicamente Activa que el campo, desde entonces, no puede satisfacer.
Apoyados en la propia historia la Tendencia Revolucionaria de la década del 70 potencia al Estado Empresario creando las leyes de Sociedades y Corporaciones del Estado, que le otorga las mimas libertades que tienen las Sociedades Anónimas para comprar, vender y asociarse, volviéndolo más ágil y agresivo para anular o reemplazar a la multinacional en la producción de bienes y servicios.
Continuando la línea, Social 21 La Tendencia agregan la pata de Democracia Participativa, porque dejar semejante herramienta de combate contra el capital en manos de la partidocracia demoliberal sería suicida. Necesitamos al Pueblo interviniendo directamente, votando a los directorios ejecutivos de las empresas, realizando control de gestión, revocando o ratificando mandatos, decidiendo sobre temas nacionales como deuda externa, comercio exterior, trabajo, etc., a través de referéndum, plebiscitos, asambleas populares informativas, deliberativas y resolutivas, todo vinculante. Todo el poder al Pueblo.
Sumado a esto, es necesario transparentar la economía que detrás del equilibrio fiscal y el superávit comercial oculta el rostro de millones de desocupados que no producen ni siquiera lo que consumen. Hace falta una Economía de Equivalencias, una contabilidad con la Hora de Trabajo Humano como unidad de medida de todas las cosas. Es el tiempo de trabajo invertido en la producción de un bien o un servicio lo que determina su valor, no el precio que es su representación y como tal se puede falsear. Esta amenaza socialista al balance comercial en divisas, evidenciará que la Argentina paga 8 millones de puestos de trabajo en el extranjero mientras acá tenemos 5 millones de desocupados: las importaciones son enemigas del desarrollo nacional.
Este profundo cambio político que desafía al poder instituido, requiere una fuerza, un factor de escala, una multitud movilizada que excede los límites de Argentina y reclama el escenario regional geopolítico: La Patria Grande del Caribe y la América del Sur, el Socialismo del Siglo XXI, ya que 500 años de capitalismo no han dado más que sufrimiento, opresión, secuestros, tortura, muerte a todos sus pueblos.
A pesar de que con estas cuatro patas Estado Empresario + Democracia Participativa + Economía de Equivalencias + Socialismo Siglo XXI parece ser suficiente y muy por arriba de lo que el capitalismo tiene para ofrecer a sus colonias periféricas, todavía no es bastante. Hace falta más: una espiritualidad no necesariamente religiosa ni anti. Tal vez colectiva, filosófica, terrenal. Una eternidad compartida, de la que pasado, presente y futuro sean parte, y transcurra aquí y ahora.
Estas son las bases doctrinarias, actualizadas, que reivindican a la generación militante que no se resignó al capitalismo y fue capaz de concebir, unida y en debate fraterno, un socialismo de abundancia, argentino, generoso y feliz. Militancia sagrada y bella que es a la política lo que un poeta al lenguaje. Contagioso compromiso popular (vivir solo cuesta vida) que sostiene la ética revolucionaria de actuar del mismo modo en que se habla (Germán Abdala). Porque no hay esperanza alguna en los que viven zafando, de crisis en crisis, todas capitalistas. Tampoco hay futuro en manos de esos simuladores que se compadecen de las víctimas sin jamás atacar a su verdugo. El futuro ya llegó. No hay más que esto. A menos que el Pueblo trabajador lo construya. Con consciencia geopolítica, Mirando Malvinas, Ucrania y Taiwán… el modus operandi imperialista.
Por Bárbara Solernou de Social 21 La Tendencia



