Militando el ajuste: Rattazzi aseguró que “no es necesario comer tanta carne”

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Cristiano Rattazzi, empresario ítaloargentino y defensor del proyecto económico de Javier Milei, sostuvo recientemente que la disminución en el consumo de carne no debería ser motivo de preocupación, y la interpretó como un cambio cultural positivo. En declaraciones televisivas, afirmó:

“En la calle ya hay gente que empieza a decir, bueno, comeré menos carne. Yo casi no como carne. No es necesario que todos comamos mucha más carne que el resto del mundo. Pero ahora tenés dólares verdaderos o pesos verdaderos, convertibles, que podés gastar en lo que necesites”.

Estas palabras no solo validan la caída en la ingesta de carne vacuna —que alcanzó su nivel más bajo en 28 años, con un consumo per cápita anual de 47,2 kilos según CICCRA—, sino que también justifican la pérdida de poder adquisitivo, señalando que no todos los argentinos necesitan mantener hábitos alimentarios históricos propios de su cultura culinaria.

En contraste, el impacto de la inflación y el deterioro de los salarios han sido determinantes en esta reducción del consumo. Según datos del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de Buenos Aires (UBA-Conicet)el salario mínimo real ha caído un 28% entre noviembre de 2023 y octubre de 2024, situándose incluso por debajo del nivel crítico del año 2001.

A pesar de esta situación, Rattazzi afirmó que la economía “ya está mostrando una recuperación” y señaló un “efecto riqueza”narrativa que viene siendo instalada por distintos medios de comunicación de cara a las elecciones legislativas del año próximo, aunque los datos contradicen esta percepción: el poder adquisitivo de los salarios formales promedio ha disminuido un 1,5% en términos reales en el último año.

El empresario también reforzó prejuicios clasistas al señalar que hay un problema grave con la gente que siempre fue planera y no quiere trabajar”, mientras afirmaba que los salarios en dólares de los trabajadores formales se han duplicado desde diciembre de 2023, un dato que no concuerda con las cifras económicas oficiales.

La narrativa presentada por figuras como Rattazzi parece ignorar las implicancias sociales de estas políticas, presentando como aceptable la disminución del poder adquisitivo y del acceso a alimentos básicos como la carne. Este enfoque resalta cómo algunos sectores del establishment validan transformaciones regresivas en el nivel de vida de la poblaciónpromocionándolas incluso como una forma de “progreso”.

Fuente: primeriando las noticias

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