Emocionante: de la alegría al llanto incontenible de Gustavo Costas

Gustavo Costas
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En el último suspiro, en el último minuto, el colombiano Roger Martínez se fue solo de contragolpe y definió cruzado ante la salida del arquero William Cassio para poner el 3-1 definitivo. El Cruzeiro sacó de medio campo y el árbitro uruguayo Esteban Ostojich pitó el final del partido.

Entre una emoción y otra, lapso durante el cual pasaron segundos, la alegría se desencadenó entre los miles de hinchas de Racing que arribaron al estadio General Pablo Rojas, en Asunción, para presenciar la final histórica ganada por la Academia. La Copa Sudamericana comenzaba así su viaje a Avellaneda.

Hora antes del partido, durante una conferencia de prensa, le preguntaron a Gustavo Costas cómo le gustaría que lo recordaran. “Como un hincha”, respondió con seguridad el actual director técnico de Racing Club.

Y así se comportó en tierra guaraní, cuando la suerte estaba echada a favor de sus dirigidos y del pueblo racinguista que celebra una copa internacional más después de más de tres décadas de sequía, 36 años para ser exactos.

Con el tercer gol fueron el grito y los brazos en alto; con el final de partido consagratorio llegaron los abrazos apretados con el cuerpo técnico y con sus jugadores, que en la tarde de este sábado se convirtieron en héroes de una ansiada historia.

Luego llegaron el desahogo y el llanto incontenible: Gustavo Costas, el conductor, el realizador de esta dramática película con final feliz, el jugador histórico de la Academia que en 1988 era parte de aquel plantel que en Belo Horizonte obtenía la Supercopa, a sus 61 años lloraba como un chico, como el más chico y el más grande de los hinchas del Racing Club de Avellaneda.

Fuente: Minuto Uno

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