Ciclo de resistencia en Mar del Plata ante el festival de cine de Milei

image
Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

El vaciamiento del INCAA y la cuasi destrucción del Festival Internacional de CIne tiene consecuencias. Una de ellas es que se armó un foco de resistencia en MDQ.

Hay una sensación oscura en el universo del cine argentino y tiene relación no solo con que se están produciendo 0 (cero) películas con miras a 2025 sino también con que el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, único Clase A de los festivales argentinos, dejó de ser lo que era, incluso antes de arrancar su permera edición de la era Milei.

El INCAA en la gestión del financista Carlos Pirovano (puesto ahí por el dedo de su amigo Federico Sturzenegger) decidió llevarse todo puesto y la muestra que se realizará del 21 de noviembre al 1 de diciembre presenta, a priori, sensación de horfandad desde antes de empezar.

Neblinosa licitación del INCAA para el Festival de Mar del Plata

Un síntoma de lo antedicho es que se organizó un ciclo de cine paralelo al festival, realizado a modo de protesta ante la situación del cine nacional. Se titula Contracampo y remite a una sección que fue central en el festival años atrás. Ya hay 12 películas confirmadas para este ciclo que promete resistencia y testimonio.

Películas de Contracampo

Algo nuevo, algo viejo, algo prestado, de Hernán Rosselli. Los Felpeto administran desde hace varias décadas un negocio de apuestas clandestinas. Desde que su padre murió, Maribel y su madre, Alejandra, quedaron a cargo de la compleja empresa familiar. Una noche, Maribel cree confirmar una sospecha de años: su padre tenía una familia paralela y un hijo no reconocido; un tal Facundo. Maribel agrega a Facundo a Facebook con una identidad falsa. Flirtean un poco y rápidamente comienzan a verse. A partir de la edición de cientos de horas de grabación de películas familiares, Algo viejo, algo nuevo, algo prestado reconstruye la fundación, apogeo y caída de una familia.

Cinco asociaciones del cine argentino abandonan el Festival de Mar del Plata

Popular tradición de esta tierra, de Mariano Llinás. La segunda entrega de las aventuras del Comando Corsini nos transporta a la llanura pampeana, allí donde Corsini creció y forjó una visión del mundo que habría de acompañarlo durante toda su vida. El resultado de esa excursión es un vagabundeo errático por los paisajes de la Patria, sus paradojas y sus fantasmas: Una tierra soñada por un extranjero recién llegado que imaginaba para sí un destino gauchesco que nunca habría de volverse completamente real. Ahora bien: ¿No es acaso ése, en el fondo, el destino de todas las cosas?

¡Homofobia!, de Goyo Anchou. Comedia jovial acerca de un chongo que cree que su novia lo está dejando porque, en comparación con la pija de un amigo, él la tiene chiquita; muy frustrado por esta situación, decide seducir a un trolito que cursa con él en la escuela de cine, para posiblemente molerlo a palos y que aprenda a no ser puto. Seguida de un ensayo sobre la naturaleza del lenguaje experimental.

El repartidor está en camino, de Martín Rejtman. El repartidor está en camino es una película sobre los trabajadores de las apps de reparto. Durante la crisis del Covid-19 los pedidos de reparto crecieron exponencialmente debido a la cuarentena. Hay momentos del día en los que la ciudad parece ser sólo suya.

Todos los premios del Festival Internacional de Cine de la Provincia de Buenos Aires

Las formas de la invención, de Maia Navas. Documental que recorre, a modo de diario-álbum, escenas cotidianas registradas entre 2018 y 2024 en los alrededores de mi casa, en un barrio periférico de Corrientes en el nordeste de Argentina. En el pasaje del día a la noche se despliegan gestos y melodías que desploman las formas impuestas de habitar y se transforman en resistencias alegres ante el avance de la ultraderecha. Estamos rotos y nuestras imágenes también. Somos un puñado de píxeles que bailan en la penumbra, al ritmo de la potencia de lo banal.

Después, la niebla, de Martín Sappia. César es sereno en una fábrica de productos químicos desde hace más de veinte años. Una tarde recibe una carta de su hermana dónde le avisa que ha vendido el terreno familiar de la montaña. César decide abandonar su trabajo y emprende un viaje hacia esa zona, con el objetivo de recuperar la urna con las cenizas de Elena enterradas allí. Caminando se enfrenta al duelo velado por años. El territorio de su niñez ya no es el mismo, los incendios forestales, el avance de la propiedad privada lo han cambiado todo. Pero los encuentros en el camino le abren un mundo al que se había negado a enfrentar después de vivir encerrado en su trabajo.

Los incrédulos, de Máximo Ciambrella y Damián Coluccio. Esta película es un diario en tercera persona de los encuentros y desencuentros entre dos incrédulos y un profeta. Pero antes que eso, es un disparatado viaje, en donde sus valerosos personajes se verán implicados en una serie de sucesos (extra) ordinarios con una bola misteriosa, naves espaciales y productos regionales.

Una temporada en la frontera, de Ile Dell Unti. Documental epistolar que reconstruye la memoria del exilio de dos hermanas arquitectas, separadas por la última dictadura militar argentina, luego de que Julia escapara a Formosa, en el norte de Argentina, y Claudia a Lund, en el sur de Suecia. Escuchando las correspondencias que mantuvieron durante 10 años, el film recorre los paisajes que albergaron la vida de ambas, mientras ensayaban formas de reconstruir la vida luego de sobrevivir un genocidio.

Senda india, de Daniela Seggiaro. En 1991, el joven wichí Miguel Ángel Lorenzo filma con una cámara de video Hi8 recorridos por el monte, por las casas de sus vecinos, actos escolares, pericias arqueológicas, visitas de un juez y otros trabajos, como pruebas para un juicio que llevó adelante su comunidad desde 1986. SENDA INDIA se construye a partir de esas imágenes y episodios donde los protagonistas indígenas señalan al mundo blanco el sentido del monte, del idioma y de la vida en comunidad como pilares de sus reclamos territoriales.

Ecos de Xinjiang, de Pablo Martín Webber. En el corazón de Eurasia, H. descubre el secreto mejor guardado de la humanidad (y quizás su última esperanza). Desde San Salvador de Jujuy hasta los confines desérticos y montañosos del Estado Chino; H., sistema argentino genérico de policía programador, criptógrafo ruso perseguido y torturado, ciberterrorista islámico a la deriva en un desierto beta inconcluso, guardiacárcel incorpóreo, prisionero amotinado, una marca tallada en las ruinas de una pared muy antigua, polvo de un planeta en retirada, estandarte involuntario de una rebelión.

Solo qu3r3mos un poco de amor, de Raúl Perrone (sin sinopsis por decisión del director).

Corazón embalsamado, de Julieta Seco. Una niña crece inquieta en un pueblo acorralado por montañas e iglesias, en el norte argentino. Hace mucho que no llueve y los ríos están secos. Desde su habitación, la niña fantasea sobre cosas para las que aún no tiene permiso. Le confiesa a la Virgen su deseo.

Comunicado de Contracampo en la previa del Festival

Del viernes 22 al martes 26 de noviembre en la ciudad de Mar del Plata, tendrá lugar Contracampo, una acción en defensa del cine argentino organizada por un grupo autoconvocado de directores, productores, críticos y trabajadores del cine, preocupados por asegurar un espacio en donde la comunidad cinematográfica argentina pueda manifestarse en libertad. Contracampo nace del descontento frente a la gestión actual del INCAA y su nueva política que empobrece a nuestro cine por poner en duda su capacidad de competir en un mercado que nunca está quieto y nunca es fijo. Creemos que la formación de espectadores y el cultivo del deseo de las audiencias por ver Cine Nacional también deberían ser una política de Estado y no sólo responsabilidad del sector audiovisual.

El Festival de Mar del Plata, histórica ventana del INCAA para la divulgación de la heterogeneidad del cine argentino, corre el riesgo de caer en esta lógica mercantilista.

A fines de los ’50, existió una revista de crítica cinematográfica llamada CONTRACAMPO, editada por docentes y alumnos de la Universidad Nacional de La Plata, que acompañó desde la reflexión el surgimiento del primer Nuevo Cine Argentino, hizo circular debates estéticos inéditos en el país y buscó acercar un nuevo horizonte cinematográfico a los espectadores argentinos, ofreciendo herramientas críticas para que hagan suyas esas películas.

En los ’90, el Festival de Mar del Plata volvió a realizarse tras 26 años de interrupción, y CONTRACAMPO volvió a ser la palabra elegida como renovación, nombrando una nueva sección del festival. Desde ese espacio se programó un cine estéticamente desafiante, en un contexto en el que se priorizaban estándares comerciales y eran invisibilizadas las distintas poéticas cinematográficas.

Contracampo es una acción política que nace porque la libertad de expresión, la radicalidad estética y el federalismo cinematográfico están bajo amenaza. Es una muestra de películas que construye un panorama heterogéneo del cine nacional que las políticas públicas deberían promover.

Las proyecciones serán en la sala Enrique Carreras (Entre Ríos 1824), antigua sede de la sección Contracampo del Festival, y se complementarán con charlas en distintas sedes, junto a referentes de la industria cinematográfica, para reflexionar sobre el cine argentino actual. La programación se anunciará a mediados de noviembre.

Contracampo se realiza gracias al trabajo de directores, productores, críticos y trabajadores del cine. Esperamos contar con el apoyo del público que cada noviembre llena los cines marplatenses e invitamos a toda la comunidad cinematográfica a participar activamente de esta acción.

Las entidades que integran el Espacio Audiovisual Nacional (DAC, CAIC, PCI, APIMA, Argentores, Cadicine, Colectivo de Cineastas y RDI) emitieron un comunicado en apoyo a la iniciativa de Contracampo.

Fuente: infonews

Scroll al inicio