Dice Duzdevich desde su militancia peronista que la conducción necesaria hoy es una “que le permita sentarse a conversar con todos aquellos que no nos han acompañado en las últimas etapas, tanto hacia dentro del peronismo como hacia afuera, con los gobernadores de los distintos colores, con la CGT, con los empresarios, con los sectores del campo, y por supuesto con todos quienes componen nuestro espacio inicial”. Y refiere que eso es lo que empezó a hacer Kicillof.
Lo que está en discusión en el peronismo son dos proyectos: seguir siendo oposición o intentar construir una opción ganadora para el 2027.
En los debates de estos días Cristina y su hijo Máximo han puesto el eje en construir un peronismo que podemos llamar de resistencia.
Máximo pone enfasis en señalar quiénes son los diputados que se “mantienen firmes” y quiénes son los que ya hay que considerar “traidores pasados al bando enemigo”.
Cristina en sus tres o cuatro intervenciones últimas señala repetidamente a “los gobernadores que llegaron por el peronismo y ahora se quieren ir con Milei” y reitera la frase “enderezar lo torcido y ordenar lo desordenado”. Es decir, disciplinar .
Lo preocupante de ese discurso es que además de los dos gobernadores Ja Ja (como despectivamente los llama La Campora) Jaldo y Jalili, ya hay riesgo de que en la bolsa de los supuestos traidores aparezcan Ricardo Quintela, Gildo Insfran, y el mismisimo Axel Kicillof. Horacio Verbistky en una nota del 21 de abril sobre Kicillof y varios de los dirigentes que lo apoyan (Andrés Larroque, Jorge Ferraresi, Hugo Yasky y Mario Secco) incluyó una referencia a Augusto Timoteo Vandor, el dirigente metalúrgico que en los años ’60, según escribe, “acariciaba la idea de un peronismo sin Perón”.
Digamos que se puede estar molesto con alguna actitud de Axel y algunos de quienes lo apoyan, pero deslizar una comparación con Vandor es un exceso verbal que ni en chiste se puede usar para un compañero. Recordemos que en los setenta Montoneros cantaba “Rucci, traidor a vos te va a pasar lo que le pasó a Vandor”. Y para los que no conocen la historia recordaré que Vandor terminó con cinco balas en el pecho y Rucci con veintitrés.
Ciertos sectores que añoran algunas prácticas del pasado usan y abusan demasiado de la palabra “traidor”. Recuerdo muy bien que en 2016 esa palabra la usaron hasta el cansancio para calificar a dos dirigentes a quienes después esos mismos sectores fueron a buscar para ponerlos de candidatos a Presidente Sergio Massa y Alberto Fernandez.+
Cristina, en su carta de aceptación al ultimo y menguado operativo clamor, se presentó como la dirigente que mejor puede llevar adelante un proceso de unidad, primero del peronismo y luego de todas las fuerzas politicas anti-Milei de fuera del peronismo.
Pero, en lugar usar las palabras “escuchar”, “dialogar”, “abrazar”, usa las palabras “enderezar lo torcido”, “ordenar lo desordenado” y por sobre todo la necesidad de homogeneizar el pensamiento y la acción. O sea, unidad con los que son iguales y guerra contra los que no aceptan la linea oficial de pensamiento.
En el ‘71 una oganización revolucionaria, las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas) inició un proceso que llamó PHC (proceso de homogenizacion compulsiva) . Claro, el resultado de “tan amplia” concepción fue que el 70% de los militantes rompió y se fue. El grupo que se fue reivindicando su condición peronista los llamaron “los oscuros”, y el grupo que quedó con una concepción mas de izquierda los llamaron “los iluminados”.
Volviendo al presente, todos admiramos mucho a Lula, pero pocos han tomado nota de la estrategia que desarrolló Lula para poder destronar a Bolsonaro. Lula convocó a un gran frente que además del PT y otros partidos de izquierda y centro izquierda sumó a fuerzas de centro derecha. Su actual vice presidente Geraldo Alckmin, exgobernador de San Pablo, fue férreo opositor a Lula. Wikipedia lo califica como “un politico de la derecha neoliberal y conservadora”. Feo título para sentarse a tomar un café con él…. Sin embargo Lula, el mayor líder progresista de izquierda de América latina, lo convoco como su vice.
Hace un par de dias en Rosario, tuve oportunidad de cambiar algunas palabras con alguien del entorno de Maximiliano Pullaro, que se quejaba de las políticas de Javier Milei. En tono distraído le pregunté: “¿no habría que charlar para armar algo mas grande para el 2027?” La respuesta me dejó pensando: “Si la que viene a charlar es Cristina, olvidate. Si los peronistas quieren convocar a otros sectores políticos tienen que poner otros interlocutores con quienes sí podamos conversar”.
Por aquí va el dilema en el que estamos estos días convulsionados dentro del peronismo.
La nueva conducción que nos represente tendría que ser una conducción abarcativa, y no expulsiva.
Una conducción de que esté libre de prejuicios ideológicos y libre de viejas rencillas. Que le permita sentarse a conversar con todos aquellos que no nos han acompañado en las últimas etapas, tanto hacia dentro del peronismo como hacia afuera. Que pueda sentarse a charlar, con los gobernadores de los distintos colores. Con la CGT, con los empresarios, con los sectores del campo, y por supuesto con todos quienes componen nuestro espacio inicial. Claro que la unidad con los iguales es mas fácil que la unidad con la diversidad. Pero Perón nos enseñó que en política se trata de sumar la mayor cantidad de fuerzas posibles en pos de un objetivo, “porque si me quedo solo con los buenos, los buenos son suelen ser muy poquitos, y en política con muy poquitos no se puede hacer mucho”.
Bueno, quien desde hace varios meses comenzó sin estridencias y con perfil bajo a realizar esta difícil tarea de conversar con los diferentes fue, precisamente, Axel Kicillof. Todos nos sorprendimos viéndolo visitar a Pullaro para ofrecerle ayuda en la lucha contra el narco. Conversar con el gobernador de Chubut Nacho Torres, y con el gobernador de La Pampa Sergio Ziliotto. Incluso enviar a Córdoba ayuda para luchar contra los incendios. Algunos comisarios políticos del PHC vieron con desconfianza estas movidas del gobernador de Buenos Aires. “¿Qué hace éste hablando con el enemigo?” dijeron enseguida.
No sé cómo va a terminar esta discusión de la interna. Tampoco me animo a afirmar que Kicillof sea hoy el candidato ganador en el 2027. Lo que sí creo es que tanto el planteo de Quintela como el planteo de Axel hacia adentro y hacia afuera van por ese camino. El de escuchar en lugar de disciplinar y “enderezar lo torcido” . Dialogar y abrazar en lugar de buscar “traidores” para “mandar al paredón”. Creo que ése es el camino.
Para ser oposicion testimonial dura y consecuente tal vez convendría votar a Myriam Bregman. Los del FIT no van a defeccionar nunca. Claro, tampoco nunca van a llegar a ser gobierno. Y como todos sabemos, si nos preocupa la grave situación que vive nuestro pueblo, para intentar reparar lo dañado hay que llegar al gobierno. Siendo eterna oposición seguramente vamos a salvar nuestras conciencias progresistas pequeño burguesas, pero no le vamos poder resolver la vida a la gente.



