El miércoles 9 del cte., durante la sesión de la H. Cámara de Diputados de la Nación, se enfrentaron los legisladores partidarios de la ley de financiación de las universidades públicas y los que defendían el veto presidencial.
Era necesario INSISTIR con el voto de los dos tercios de los presentes para convalidar definitivamente esa ley y derrotar el veto que impedía salir de la línea de pobreza a cientos de docentes como también la libre financiación de las universidades públicas condenándolas a su desaparición.
No fue posible debido a la traición de algunos legisladores ya que 160 votaron por la ley, 85 por el veto y 5 abstenciones. Hasta aquí la frialdad de los números.
Años atrás, “sotto voce” se sabía que se captaban votos a cambio de prebendas. Pero en la actualidad, con toda impunidad y publicidad se suman adhesiones a cambio de dinero, embajadas, participación en grandes negocios y cargos jerárquicos en la Administración Pública.
Con una tranquilidad absoluta se propalan historias que averguenzan y, sin embargo, se cuentan con todo desparpajo. Con pocos días de diferencia traicionan a sus representados, cambiando su voto esgrimiendo argumentos falaces.
Varios de esos legisladores creen que son dueños de sus bancas, cuando llegaron a las mismas a través de los partidos políticos. Tanto de Unión por la Patria como de la UCR desertaron algunos para sumarse a las “bondades” de la corrupción.
Habrá que ver qué dispondrán los Tribunales de Disciplina de esos partidos. Esperamos que la sanción por traicionar sea ejemplarizadora porque no sólo se traiciona una Carta Orgánica sino los valores morales de la comunidad.
Si no se procede con firmeza, se reproducirán los Bullrich, los Ritondo, etcra, que se van de un partido e inmediatamente se enquistan en otro para apoderarse de las candidaturas y de los fueros que los protegen de sus fechorías.
Tendrían que existir sanciones judiciales para estos saltimbanquis de la política y, por ejemplo, prohibirles acceder a candidaturas de otros partidos antes que se cumplan varios años de su pase.
Varios de los discursos que se escucharon en dicha sesión fueron increíbles, falaces y escandalosos.
Hace unos días hablaron de las maravillas de la universidad pública
y los mismos “habladores” argumentaron durante la sesión, por un lado que “si se aceptaba la ley había que hacer lo mismo para los docentes” y que las discusiones salariales hay que debatirlas en las paritarias, y, por el otro, que no se auditaban las Casas de Estudio despilfarrándose el dinero que se les asignaba. Hubo también un desfachatado que llegó a decir que “si se ratificaba el veto, caería muy bien en los mercados y en los inversionistas extranjeros”.
Para comenzar a solucionar estos desaguisados no alcanza con los discursos que se emiten en el H, Congreso de la Nación.
Hay que hacer una profunda limpieza de elementos indeseables que pululan en los partidos políticos. Luego de ésto, dentro del Movimiento Peronista privilegiar la UNIDAD por sobre los disensos, teniendo en cuenta los principios de la Doctrina Justicialista, que son inalterables e innegociables.
UNIDAD que permita que en las elecciones internas las listas estén cubiertas por compañeras y compañeros políticos, los representantes gremiales y de la juventud y del peronismo histórico. Todos pertenecientes al país federal (norte, sur, este y oeste), sin discriminación.
El sentimiento de UNIDAD está en nuestra piel y en nuestros corazones Es cuestión de deponer las falsas pretensiones y apartar las ambiciones personales que perjudican al conjunto del movimiento y a cada uno de sus integrantes.
Esta UNIDAD es imprescindible para derrotar a los que pretenden dinamitar la República y someter a sus ciudadanos a la esclavitud y que son agentes paniaguados de las multinacionales, integrantes de la Sinarquía Internacional.
Por Marta Curone



