¿Por qué a nadie le importa cómo se mide la pobreza?

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El texto discute la forma de medir la pobreza durante los gobiernos antiperonistas. Analiza comparativamente los datos arrojados por los distintos gobiernos en torno al nivel de ingresos.

Esta semana, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) dio a conocer el porcentaje de pobreza de la Argentina: 52,9%. A todas luces, un número poco fiable, irrisorio y hasta grosero si lo ponemos en un enunciado lógico y en comparación con la cifra que dejó el gobierno de Alberto Fernández, 41%. Es decir, durante la gestión de Alberto, 4 de cada 10 argentinos vivían bajo la línea de la pobreza. En tanto, con la llegada de Milei, con tarifazos en todos los servicios públicos e impuestos, poniéndole un techo a las paritarias del 2% para planchar salarios, con un fogonazo inflacionario de más del 120% en nueve meses, quita de cobertura de remedios a jubilados y aumento de medicamentos y prepagas, con todo este coctel, “sólo” habría aumentado de 4 personas pobres cada 10 habitantes con Alberto a 5 pobres cada diez habitantes.


La pobreza vuelve a ser tema de conversación y no deja de resultar asombroso cómo desde el campo popular se compran discursos antiperonistas. Muchos periodistas, analistas, encuestadores y, más grave aún, políticos de carrera (como, por ejemplo, Wado de Pedro), salieron a mostrar cuadritos y gráficos donde se leía que CFK había dejado en 2015 un 30% de pobres, con los salarios más altos de la región, pleno empleo y 5 millones de nuevos jubilados que antes no percibían ingresos. Ese 30% es inverosímil y de ninguna manera se puede aceptar.
¿Por qué decimos que la inflación es del 120%? En los primeros días de septiembre, los medios de comunicación adictos al liberalismo empobrecedor mileísta se apuraron a difundir el número de 94,8% de inflación “en ocho meses”. Pero, en este dato, esconden el mes de mayor desregulación en la disparada de precios, diciembre, que tuvo un pico del 26%. Para ese entonces, el propio Javier Milei justificó esa disparada exorbitante excusándose con que la inflación “estaba pisada”. Entonces, con toda lógica, a ese 95% se le debe sumar el 25% de diciembre, lo que nos da el 120% que planteábamos en el primer párrafo.


Sin dudas, la inflación ha sido el vector más determinante en la generación de pobreza, pero esto no nos debe hacer olvidar que la medición de los ingresos ha sido siempre un elemento de disputa. Aún hoy, son muchos los que siguen repitiendo que el INDEC “estuvo intervenido” durante la gestión de Néstor Kirchner, aunque dos fallos judiciales hayan dicho lo contrario. Para marzo de 2015, el INDEC había dejado de medir la pobreza y el por entonces ministro de Economía y actual gobernador bonaerense, Axel Kicillof, defendió tal apagón estadístico diciendo que era “una medida un poco estigmatizante” y alegando que había “500 mediciones” que calculaban ese índice.


Entonces, es lógica que se haya “comprado” con tanta liviandad el índice arrojado por la UCA del 30% de pobreza para diciembre de 2015, un número sobredimensionado y mal calculado. Más aún, para diciembre de 2019, Mauricio Macri había triplicado la desocupación (del 5% al 14%), quintuplicado las tarifas y hundido los salarios hasta ser los más bajos de América, pese a que recibió el país con pleno empleo y los salarios más altos de la región. Sería lógico que ese 35% de pobres que dejó Macri se calcule en correlación con todos los demás índices: si triplicó la desocupación, lo más probable es que haya triplicado la pobreza dejada por CFK (deberíamos calcularla en un 10% a un 12%).
Así pues, se cae otro relato antiperonista: que las cifras del INDEC durante la década ganada eran falsas y, en consecuencia, la década ganada nunca existió. Al decir que la década ganada dejó un alto nivel de pobreza se acepta que tan “ganada” esa década no debe haber sido. Y entonces, es lo mismo un gobierno justicialista que uno neoliberal.


Estas ideas prenden porque ustedes, nosotros, el campo popular, compramos el discurso antiperonista livianamente. Por eso, ahora salen tantos peronistas a validar el 52,9% de Milei, sin cuestionar que se trata de un promedio semestral, sin incluir a los “casi pobres” que serían un 20% más, si incluimos a los hogares que cuentan con ingresos muy próximos al umbral, siguiendo el cálculo que hizo la CELAG en agosto pasado. Es decir, si un hogar posee 100 pesos más que el valor de la canasta básica total (CBT), solo 100 pesos más, dejaría de ser considerado pobre según los cálculos habituales. Sin embargo, ¿sería correcto afirmar que un hogar con un ingreso per cápita de 222.332 pesos mensuales es pobre, pero un hogar con un ingreso per cápita de 222.352 pesos mensuales no lo es?


Esos hogares, 20% más, “casi pobres” están justo en el límite, son vulnerables, y de ninguna manera son “clase media”. Por eso, es que la CELAG alertó adecuadamente en que la pobreza estaba ya en agosto en un 74%. Dicho en criollo, 3 de cada 4 argentinos viven bajo la línea de la pobreza. Volvemos a preguntarnos: ¿por qué repetimos con tanta liviandad las estadísticas mal elaboradas que horadan nuestras conquistas y morigeran el desastre del antiperonismo en gestión?

Por Marcelo Ibarra, director de revistapunzo.net

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