La licitación para la compra de nuevos trenes para la línea B registró un vuelco de importancia este martes.
Luego de que Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) decidiera postergar por cuarta vez la fecha de apertura de sobres, la empresa emitió una circular modificando sustancialmente los términos de la licitación, en línea con lo anticipado por enelSubte.
El cambio más importante es que no se comprarán 16 trenes, como estaba previsto en la primera versión de los pliegos, sino 29.
Esto implica que la compra no solo estará destinada a reemplazar a las veteranas formaciones Mitsubishi, adquiridas de segunda mano al Metro de Tokio en la década del 90 y que constituyen los trenes más antiguos de la red actualmente en servicio, sino también a los CAF 6000, comprados de segunda mano al Metro de Madrid a mediados de la década pasada.
Se trata de un reconocimiento implícito del fracaso de su incorporación, ocurrida hace menos de 10 años, y de un retorno al plan original, que venía siendo estudiado desde hace varios años y que contemplaba la renovación total de la flota.
Esta modificación de los pliegos viene a subsanar uno de los aspectos más problemáticos de la licitación lanzada en agosto del año pasado, tempranamente observado por este medio. Esto es, el hecho de que la compra acabase siendo una “frazada corta” al no permitir la renovación total de la flota y al obligar a una convivencia con los CAF 6000.
Otro cambio de importancia incorporado -y acaso el más sorpresivo- es la modificación de la tensión de la línea B: en la versión original de los pliegos, las formaciones a adquirir debían ser para 600 V, tal la tensión con la que actualmente opera la línea B. Ahora, mediante la última circular, se solicita que los trenes a cotizar sean para 1500 V.
Se trata de un cambio imprevisto, ya que si bien la catenaria rígida que se encuentra instalada en la línea B soportaría sin mayores inconvenientes una tensión mayor que la actual, una repotenciación de la línea para uniformar su tensión con la del resto de la red no había sido mencionada hasta ahora. Nuevas obras serán necesarias para que este cambio pueda implementarse, a la vez que se plantean nuevos interrogantes acerca del período de transición entre la flota actual y la nueva.
El hecho de que los trenes tomarán energía de la catenaria rígida mediante pantógrafos se mantiene sin cambios, lo que implica una próxima jubilación del tercer riel: tras el retiro de los Mitsubishi, no habrá más trenes con este tipo de tecnología en la red.
Con su desaparición, sumada al cambio de tensión, se concretará el divorcio definitivo entre la línea B y la línea Urquiza, que compartían ambas características.
Fuente: enelSubte



