El 10 de agosto de 1970 -hace hoy exactamente 54 años- un grupo integrado por 10 compañeros colocó rosas rojas sobre la tumba del Brigadier General Juan Manuel de Rosas en el cementerio de Southampton en Inglaterra, fue la primera acción de la campaña por la repatriación de nuestro insigne patriota.
Obligado al exilio tras la batalla de Caseros, el gran “Restaurador de las Leyes” falleció en marzo de 1877 a los 83 años de edad, al conocer la noticia de su muerte, algunos de sus simpatizantes programaron hacerle una misa en la iglesia de San Ignacio en Buenos Aires, la reacción de odio no se hizo esperar, desde las páginas del diario “Tribuna” de los Varela exclamaron: “… hay que invadir las naves de San Ignacio… demostrar a los amigos de Rosas y sus defensores que maldecimos la memoria del déspota sanguinario y brutal”.
Presuroso, el entonces Gobernador de la provincia de Buenos Aires, Carlos Casares, prohibió “toda demostración pública en favor de la memoria del tirano Juan Manuel de Rosas, cualquiera sea su forma”, lo hizo invocando una ley provincial de 1857 que calificaba a Rosas como “traidor a la patria”, en agosto de 1856 el Senado de Buenos Aires lo había declarado: “reo de lesa patria”.
Un siglo después Juan Perón sería derrocado, obligado al exilio y calificado como “el tirano prófugo”, era la repetición del odio a la figura de un líder nacionalista y popular.
Los restos mortales de Juan Manuel de Rosas recién fueron repatriados en octubre de 1989, durante la presidencia de Carlos Menem, en cumplimiento de una ley aprobada por el gobierno peronista en 1974.
La historia va y viene…
El cipayo que controla el gobierno nacional en este minuto de la historia argentina, califica de “barbarie” el período en que Rosas estuvo al frente de la Confederación Argentina y define como”fascismo populista de tres patas” la experiencia revolucionaria desarrollada por Perón entre 1946 y1955.
Lejos de la postura de Carlos Casares, el gran gobernador que el pueblo de la provincia de Buenos Aires ha respaldado por segunda vez en las últimas elecciones provinciales, nuestro compañero Axel Kicillof, reafirma su lealtad a la histórica causa nacional, federal y popular que enarbolaron Rosas y Perón.
El odio no tiene destino en nuestra patria, de la mano de los mejores hombres y mujeres, de aquellos y aquellas que demuestran coraje y defienden con valentía los ideales más puros… el pueblo siempre vuelve.
Por Héctor Amichetti



