Córdoba: Mesa de Trabajo por los DDHH: 25 años de lucha y organización

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En 1998, cuando los escraches de la agrupación H.I.J.O.S. expresaban la resistencia a las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y los indultos a los genocidas del terrorismo de Estado; y las coordinadoras y multisectoriales acumulaban fuerza para enfrentar las políticas neoliberales; se colocó la piedra fundacional de la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos.

La idea del nombre fue tomada de una experiencia del noroeste cordobés, que conoció H.I.J.O.S. en un encuentro que realizó la Coopi de Carlos Paz. 

Aquel 16 de septiembre, en el marco de la conmemoración de un aniversario de La Noche de los Lápices, junto a 18 centros de estudiantes, este flamante espacio colectivo marchó por el centro de la ciudad y escrachó a Tránsito Rigatuso, ex director del colegio Manuel Belgrano y señalado como cómplice de la dictadura. “Salió bastante bien, fue uno de los escraches más masivos que hubo en la época”, subraya Emiliano Salguero, referente de la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos, en diálogo con LNM.

El 24 de marzo siguiente, la Mesa (aún sin esa denominación) convocó a la marcha para conmemorar un nuevo aniversario del golpe de Estado: participaron organismos, estudiantes secundarios y universitarios y organizaciones afines. La noche anterior pegaron afiches por toda la ciudad, con rostros de desaparecidos. Desde esa vez, la Mesa convoca a la movilización todos los años.

Conducta antirrepresiva

En el marco de la crisis de 2001, la Mesa articuló la política de memoria, verdad y justicia con el acompañamiento a los reclamos gremiales de las trabajadoras y trabajadores de EPEC, el Banco de Córdoba y la Lotería, para resistir las privatizaciones; y el vínculo con asambleas barriales y empresas recuperadas, entre otros emergentes de la época.

En diciembre, el crimen de David Moreno, en el marco de la represión, se convirtió en el primer caso de violencia institucional que trabajó la Mesa. “Fuimos al barrio, acompañamos a la familia y armamos una red antirrepresiva, con la que hicimos un registro de los hechos de diciembre de 2001, con diarios y testimonios”, apunta Salguero.

Además, realizaban talleres en los que cuestionaban el Código de Faltas provincial y la violencia institucional en los barrios. 

Ante la propuesta de “Tolerancia Cero” que impulsó Juan Carlos Blumberg, afectado por el asesinato de su hijo Axel, la Mesa participó activamente de la masiva marcha en contra y promovió encuentros para discutir políticas de seguridad con sectores de los barrios populares.

Así se fue gestando “La Marcha de la Gorra”, que años más tarde se nacionalizaría.

Movimientismo, integralidad y expansión

Entre los hitos históricos de la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos, Salguero menciona un recorrido que realizaron con la abogada María Elba Martínez, junto al entonces secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde, por barrio Ituzaingó Anexo, donde un grupo de madres denunciaba la contaminación con agroquímicos.

“También hay que mencionar la entrega de La Perla en 2007 y la apertura de los sitios de memoria, y la Causa Brandalisis en 2008, que es el primer juicio por crímenes de lesa humanidad”, repasa rápidamente Salguero.

Recuerda además que la polémica desatada en torno de la Resolución 125 en el Senado de la Nación y el famoso “voto no positivo” del entonces vicepresidente Julio Cobos, que visibilizó a la Mesa de Enlace como una corporación rural de peso en 2008, llevó a la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos a pensar la necesidad de expandir sus horizontes hacia el resto de la provincia.

Subraya que en este marco, “en 2009 se llevó adelante el primer Encuentro Provincial de Derechos Humanos, donde se instalaron como pilares al movimientismo como forma de articulación, el abordaje de los Derechos Humanos de manera integral y la consideración del Estado como ámbito en disputa”.

La Megacausa, los pañuelos y las provocaciones del “curro” y el 2×1 

Antes de imponerse en las elecciones presidenciales de 2015, Mauricio Macri ya se había referido a la lucha por los Derechos Humanos como un “curro”, atentando contra uno de los consensos sociales sostenidos desde la recuperación de la democracia.

Tanto el tema de la seguridad democrática como el eje memoria, verdad y justicia -apunta Salguero- “permitieron tomar dimensión del alcance y de la limitación de la política de Derechos Humanos” que habían desarrollado los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández.

En este escenario, destaca la importancia de la participación social en la Megacausa La Perla, en los Tribunales Federales del Parque Sarmiento: “El 25 de agosto de 2016 juntamos 20.000 personas para escuchar la sentencia, lo que es un hecho inédito en el mundo”.

Y cita una anécdota para graficar la manera en que buena parte de la sociedad tomó como propia esta lucha: “Antes de las elecciones de 2015, la Mesa salió con la consigna ‘Los pañuelos son bandera’, con la que repartimos 40.000 pañuelos; para dejar en claro que la lucha por los Derechos Humanos no es de las Madres, las Abuelas y los Hijos, sino de todo el pueblo argentino. A esos pañuelos, la gente se los llevó. En 2017, nos movilizamos cuando se quiso imponer el beneficio del 2×1 para los genocidas. Cuando desde el escenario dije ’30.000 compañeros desaparecidos presentes’ y levanté mi pañuelo, la gente levantó los suyos; que eran aquellos que tenían desde 2014”.

Desafíos intergeneracionales

En la actualidad, la Mesa tiene 25 nodos regionales y 13 comisiones de trabajo. “Estamos en un proceso en el que además de construir Estado, movimiento y territorio, tenemos que construir comunidad”, indicó Salguero, quien subrayó que se viene desarrollando una dimensión internacionalista, de la mano de un comité de solidaridad con los pueblos latinoamericanos.

Felipe Rojas, quien se incorporó a la Mesa en 2018 como estudiante del Manuel Belgrano, se refirió al desafío de lograr diálogos intergeneracionales en la Mesa. “Cuando salimos a defender la democracia y la libertad de poder organizarnos, el derecho a vivir y poder estudiar, nos encontramos con la pared de una democracia deficitaria”, analizó sobre este presente complejo para los jóvenes.

“Hoy el pibe que vota, creció con el gobierno de Macri y después con el de Alberto. Con Cristina y Néstor había un piso de posibilidades, que ahora está en crisis. El desafío es comprender que lo que tenemos es gracias a un proceso de lucha”, completó.

En ese marco, como uniendo las dos puntas de este lazo histórico de 25 años, subrayó que la consigna de la marcha por La Noche de los Lápices de este año es “La Libertad son tus Derechos”: “Para dejar de ver a la libertad como un quilombo, un despelote y el ‘hagamos mierda todo’; y empezar a apostar por una organización colectiva y territorial para cambiar las cosas”.

Fuente: La Nueva Mañana

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