Por Norman Berra, analista de opinión pública y mercado
Con dos años de gestión libertaria ya cumplidos, la llamada “batalla cultural” del presidente
Javier Milei recoge resultados magros en las encuestas nacionales. Según la serie evolutiva de
la Universidad San Andrés (Udesa), la preferencia por un Estado más grande se mantuvo
persistentemente en torno al 50% durante todo este lapso, vs menos de 30% de quienes
prefieren un Estado más chico. La preferencia en favor del achicamiento se
ubica en el mismo orden de magnitud del voto libertario “duro”, es decir, el caudal que votó a
La Libertad Avanza (LLA) en agosto de 2023 y la primera vuelta presidencial del mismo año.
El panorama mejora para el oficialismo cuando se introduce en la ecuación la variable
impositiva: en ese caso, 40% prefiere un Estado que cobre menos impuestos, más pequeño,
que abarque menos servicios y asuntos, vs 32% que se inclina por lo contrario.
En este caso, la primera minoría se corresponde con el resultado electoral obtenido por LLA +
aliados en la elección de medio término del pasado 26 de octubre (40,7%).
En cuanto al rol del Estado en la economía, según la medición conjunta de las consultoras
Alaska y tresopuntozero casi el 70% prefiere un papel más activo, vs casi 24% que se inclina
por uno más limitado. Tal como se observa en la serie evolutiva de Udesa, en términos
longitudinales la preferencia por un Estado presente muestra una marcada estabilidad en el
tiempo, mientras que la actitud contraria apenas roza el 24% en las dos mediciones realizadas
en 2025, por debajo del 30% de voto libertario “duro”.
Así, estos dos estudios longitudinales recientes sugieren un consenso relativamente
transversal en el que, más allá de los matices apuntados, la preferencia por un Estado más
fuerte ronda entre un piso de 32% a un techo de casi 70%. En esa “banda”, tiende a ser
mayoritaria y a superar de manera consistente a la postura contraria, que oscila entre un piso
de casi 25% y un techo en torno al 40% de los electores.
Aunque mide de manera muy diferente, la última encuesta nacional de DC Consultores aporta
matices: en ese informe, casi 66% considera que el Estado argentino sin reformas es un
obstáculo y equivale a mucha burocracia, mientras que un 10,42% lo asocia a “un dolor de
cabeza”. En el extremo positivo, casi 24% percibe al Estado de manera favorable (como un
equilibrio que aporta justicia social + un protector). No obstante, este dato no contradice por sí
solo el consenso que sugieren los anteriores estudios.
Profundizando en el análisis, el informe de Alaska+trespuntozero plantea que, pese a su éxito
electoral, el presidente no sólo no ha logrado reconfigurar la matriz ideológica del país sino
que, al contrario, su insistencia radicalizada ha revitalizado valores que parecían dormidos o en
disputa. Eso se percibe claramente en la mirada sobre la obra pública estatal: el desacuerdo
con ese “mantra” libertario pasó de casi 60% a 66,4% en el último año, arrojando una suba de
6,4 puntos porcentuales (pp), mientras que el acuerdo cedió de casi 35% a 30,3% (-4,7 pp),
replegándose hacia el “núcleo duro” libertario.
Respecto a la privatización de empresas públicas, el acuerdo cayó de casi 55% a 39% en el
último año (-15,6 pp), mientras que el desacuerdo se volvió mayoritario, subió 20,5 pp y trepó
al 55%. Es decir, se invirtieron las proporciones que corresponden, con
diferencias estadísticamente no significativas, a los caudales recogidos por LLA y Unión por la
Patria en el ballotage de hace poco más de dos años (55,6% vs 44,4%, respectivamente).
Al hacer foco en las actitudes sobre privatizar YPF, el desacuerdo no sólo se mantiene como
mayoría estable durante toda la serie, sino que crece casi 17 pp en un año y medio, hasta rozar
el 70%, mientras que la postura contraria se desploma 18,3 pp y cede hasta 23,1%.
Finalmente, las actitudes respecto a privatizar Aerolíneas pasan de un empate técnico en mayo
de 2024 a un desacuerdo mayoritario de casi 61%, que supera por 25,6 pp a la postura
contraria.
En síntesis: 1) el análisis comparativo de la serie evolutiva de dos informes nacionales recientes
sugiere que las preferencias de los argentinos siguen estando atravesadas por la valoración de
un Estado presente en la economía y la defensa de los activos públicos estratégicos 2) la
“batalla cultural” del gobierno no ha permeado más allá de una minoría intensa, y en varios
frentes parece haber retrocedido al cumplirse la primera mitad de su mandato. El informe de
Alaska+trespuntozero concluye: “Para la oposición, esto representa una oportunidad
estratégica; la sociedad ya está donde ellos proponen estar en términos de valores. El desafío
no es convencer a los argentinos de que el Estado es importante (ya lo creen, más que antes),
sino demostrar que son ellos quienes pueden gestionar ese Estado con eficiencia y honestidad,
resolviendo los problemas concretos y cotidianos”.



