A 50 años de “Alternativa”, la universidad radial del rock nacional

Read Time:6 Minute, 36 Second

Algún día de semana, de algún mes, de algún año de la primera mitad de la década de los ochentas. 17.45, suena la campana del Colegio Nacional de Monserrat, marcando el final del día de clases. Apuro la marcha para ser uno de los primeros en encarar la puerta de salida.

A las pocas cuadras, me saco el bléiser azul y me despojo de la corbata, y la marcha apurada se transforma en una feroz corrida de varias cuadras, las que unen el pleno centro de la ciudad de Córdoba con la Plaza Colón, calle Avellaneda 272 5to “D”. Ingreso al departamento de dos ambientes y me zambullo en el cuarto con la mirada y los tímpanos puestos en el radiograbador, con el cassette virgen listo esperando la tecla “REC”.

A las 18, por Radio Universidad, comenzaba “Alternativa”, con la conducción de Mario Luna, la única gragea radial que llegaba en cuenta gotas a nuestros adolescentes oídos para recibir la dosis diaria de rock, nacional e internacional, donde descubrimos bandas como Dulces 16, Orion’s, Oveja Negra, La Sobrecarga, Sumo, y tantas otras, más allá de los consagrados como Charly, Spinetta, Lito Nebbia y un interminable etcétera.

El rock nacional estaba en plena ebullición democrática, era la banda de sonido de ese momento histórico, y los festivales, como el “Festival Argentino de Música Contemporánea” de La Falda creado por el conductor del programa, marcaban el pulso de la época. Pero esta historia había comenzado casi diez años antes.

Mario Luna llega a Córdoba de su Salta natal en el año 1966. Ser ingeniero electrónico era su meta, pero recala como locutor suplente en LV3. En la primavera de 1973, a instancias del productor discográfico Jorge Alvarez, se le ofrece hacer un programa con esa música que muy poca (o nula) difusión tenía en los medios. Así surge un espacio radiofónico que haría historia en nuestra ciudad y en el país.

“Empecé a pasar la música que me gustaba”

“Nace en 1973 por el hartazgo que sentía como oyente de radio, que no me bancaba escuchar a toda hora los mismos temas, los mismos géneros, en todas las radios”, le dice Mario a La Nueva Mañana contando cómo fue el gen de su criatura. “Ya estando en el mundo de la radio, vi que la programación musical de cada espacio estaba a cargo de cada conductor. Pero mis colegas contaban con la “sugerencia” de las compañías discográficas que les pasaban lo que tenía que poner, a cambio de una retribución económica. Así que cuando entré, empecé a pasar la música que me gustaba a mí, tomando en cuenta que seguramente había mucha gente con la misma avidez y necesidad de escuchar algo distinto, por eso el título de “Alternativa”. El nombre surge de una charla con Jorge Alvarez, que enterado que había un programa (que no me acuerdo el nombre) que ponía otra música distinta a la convencional, puso a mi disposición el catálogo del sello Talent, que había creado para la compañía Microfón; ahí surge el nombre, y me comenta que él iba a hacer un programa similar en Buenos Aires con el mismo nombre, así que salieron los dos casi simultáneamente”.

Después del comienzo en LV3, a los pocos meses por invitación del jefe de programación de LW1 Radio Universidad, el programa se muda la que sería la casa con la que más se identificó. “Se mantuvo hasta el año 1988, y al año siguiente el dueño de la FM Joven 88.5, una de las primeras radios denominadas “truchas”, me invita a continuarlo en esa frecuencia, lo que en el mundillo de la radio convencional fue visto como una herejía, eso de que un profesional del micrófono se vaya a una radio “trucha”, completa Luna.

El primer “Cosquín Rock”, un mes antes del golpe del ‘76

“Al programa hay que contextualizarlo dentro de un fenómeno que muy pocas veces se debe haber dado, y es que por la gran audiencia que tenía dio origen a toda una cultura recitalera y festivalera que hoy sería imposible de lograr a través de un programa de radio. En esa época no existían las FM, había solo cuatro emisoras (AM), entonces cuando un programa la pegaba, era exitoso en serio”.

La popularidad que rápidamente adquirió el programa fue el pie necesario para abocarse a su otra actividad, la producción de shows. Es así que en el año 1975 ya había producido shows de Sui Generis e Invisible, haciendo una apuesta muy grande y arriesgada el 20 de febrero de 1976 (casi exactamente un mes antes del golpe militar) realizando el primer “Cosquín Rock” en la Plaza Próspero Molina, con Charly García, León Gieco, Lito Nebbia, Raúl Porchetto y varios más. El festival fue rechazado por un pueblo que no estaba preparado para este tipo de expresiones denominadas “foráneas y extranjerizantes”, sobre todo en la sede del folklore argentino. Pero sirvió como trampolín para su gran creación, el Festival de La Falda, que lo tuvo como curador y organizador desde el año 1980 hasta el ’84, mudándose después a la ciudad de Córdoba desde el año 1985 hasta el ’89 con el llamado “Chateau Rock”.

-A largo de tantos años al aire, y en una época tan intensa, ¿cuál creés vos que fue el hito mayor en la historia de “Alternativa”?

“Fueron varios, pero me quedo con lo que pasó en el año 1982, que me llega para difundir como primicia absoluta por parte del sello EMI Odeón, el primer disco de Juan Carlos Baglietto, “Tiempos Difíciles”, antes de que se edite, aparte de pedirme por favor que lo incluya en la programación del Festival de La Falda que yo ya tenía cerrada. Cuando escucho el cassette con este adelanto exclusivo realmente se me cayeron las medias. Entonces todos los días yo ponía un tema de ese disco, y empecé a usar diariamente como cortina el tema “Mirta, de regreso”. Y cómo sería la persistencia de la difusión, que cuando Juan la cantó en vivo en el festival, más allá que cada vez que sonaba al aire yo predecía que iba a ser la revelación, la gente se había aprendido la letra de memoria y la cantaba con él, que no sabía que yo había manijeado el disco, y en particular ese tema de Adrián Abonizio”.

Un detalle no menor es que de los dieciséis años que “Alternativa” estuvo al aire la mitad fue en plena dictadura.

¿Sufriste alguna restricción por las canciones o artistas (muchos de ellos prohibidos) que vos pasabas?

“En dos oportunidades, años ’79 y ’80, me levantaron el programa por orden del presidente del Directorio de los SRT, un coronel del Ejército de apellido Bilbao, y en ambas oportunidades por la persistente protesta de los oyentes manifestándose a través de llamados telefónicos o cartas a la radio, “Alternativa” volvía al aire. Cuando le fui a pedir explicaciones a dicho coronel del porqué de los levantamientos, me dijo que no debía seguir al aire por el tipo de música que difundía y que el público que lo escuchaba corría peligro de volverse “drogadicto” (risas), ya que, textual, “los roqueros son todos faloperos”. Me pedía que cambie la música por tango y folklore, algo que, obviamente, nunca accedí. Y también varias veces llegaban cartas de “supuestos” oyentes que decían que esa era música de zurdos, y también de faloperos (risas)”.

Cincuenta años se cumplen en este 2023 de tal vez uno de los programas radiales más importantes de la historia de nuestra cultura cordobesa, dejando una huella imborrable no solo en aquellos que nos criamos escuchándolo, sino por todo lo que significó en una época donde ser joven y escuchar rock era sinónimo de delincuencia. Influencia gravitante e inspiración fundamental para todos los que después nos sentamos frente a un micrófono para difundir la música que nos hizo ver el mundo de otra manera.

Fuente: La Nueva Mañana

Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email
Scroll al inicio