Miles de fieles y siete cuadras de cola para celebrar a San Cayetano

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Miles de files se convocaron este lunes en el Santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, formando filas de hasta siete cuadras para pedir y agradecer al “patrono del pan y del trabajo”, con espigas y estampitas, en una celebración marcada por el frío invernal que obligó a los voluntarios a repartir mate cocido y agua caliente.
 

La espera

Desde la noche del domingo, la fila de devotos de San Cayetano se extendió con el correr de las horas para ingresar a la parroquia de la calle Cuzco 150 y rezarle a la imagen del santo.

“Todos los años vengo a dar gracias y a pedir por mi familia y por toda la gente que conozco”, dijo a Télam Carmen Suárez, de Florencio Varela, acompañada por su hijo Mirko, de 15 años.

Mientras esperaba para llenar su botellita de plástico con el agua bendita de los tanques que se encontraban en la entrada de la iglesia, Carmen contó que la utilizará en su casa para “cortar las malas ondas”.


“Voy a regar la entrada de mi casa, la ventana, y también a veces uno se tira un poquito en la cabeza cuando anda con mala vibra”, relató.


A pesar de los 7 grados con los que arrancó la mañana en la ciudad de Buenos Aires, los fieles se congregaban envueltos en camperas y bufandas llevando figuras del santo, espigas de trigo, estampitas y velas para bendecir.

Hacia el mediodía la fila sobre la calle Bynon ya era de 7 cuadras y llegaba hasta las inmediaciones de la autopista Perito Moreno, mientras que varios sacerdotes recorrían la fila para dar la bendición.

“Vinimos a pedir salud y trabajo por mí, por mis hijos, por mis nietos y por toda la gente que lo necesita”, aseguró a Télam Sandro Medina, de 51 años, quien viajó desde Merlo en tren.

“Venimos desde hace ya diez años. Algunas veces no pude venir por el trabajo, pero por suerte hoy me dieron permiso”, comentó el hombre que trabaja como yesero en la construcción y estaba acompañado por su esposa y su hijo de 7 años.

En una nueva conmemoración del patrono, el párroco del santuario, presbítero Lucas Arguimbau, señaló a Télam que “poder abrirles las puertas a los peregrinos de este lugar bendecido y elegido por ellos es una gran alegría para nosotros”.

Respecto a las particularidades de la celebración de este año, el sacerdote indicó que suponen “que hay muchos peregrinos que están volviendo después de la pandemia. Si bien el año pasado había terminado todo tipo de restricción, hubo mucha gente que por la edad se mantuvo en su casa”.

Luego de haber pasado frente a la imagen de San Cayetano, María del Carmen, de 73 años, narró que hace más de 20 años que concurre. “Solo me interrumpió la pandemia. Y ahora vengo más que nada a pedir por el trabajo y por la salud de mi marido, que le diagnosticaron cáncer”, contó.

La llamada Fiesta Grande este año lleva por lema “Junto a San Cayetano pedimos paz, pan, salud y trabajo” y desde las 9 de la mañana comenzaron las misas en la calle que se repetirán hasta la noche en el escenario montado al costado de la entrada del santuario.


Fuente: Infonews

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