Massa: “Sacar al Fondo Monetario para que no vuelva nunca más”

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En sus primeras apariciones con el doble rol a cuestas, precandidato y ministro, Sergio Tomás Massa le dio forma a lo que sería su agenda de prioridades en caso de comandar el próximo gobierno. El tigrense destacó, en un escenario que le es natural, rodeado de empresarios, la capacidad de recuperación de la economía argentina. Pero para que las empresas puedan desplegar su potencialidad, señaló que el próximo gobierno debe hacer lo que Néstor Kirchner en 2006, liberarse del Fondo pagando los compromisos asumidos.

Como ocurriera en anteriores encuentros con referentes del sector privado, ya sea recorriendo una nueva sucursal junto a Alfredo Coto o en su despacho anunciando inversiones en biocombustibles con Roberto Urquía (CEO de Aceitera General Deheza), esta vez el titular de Hacienda eligió la Cámara de la Construcción para dar sus primeras apreciaciones económicas en el marco de la competencia por la presidencia. Este sector fue la principal víctima del acuerdo con el FMI, según sus palabras. Porque ir al Fondo significa “asumir obligaciones”, “ceder autonomía” en pos de un programa de repago auditado por el principal acreedor, lo cual condiciona todo gasto, inclusive la inversión en infraestructura.

Por ello, la “obsesión” de la próxima administración debe estar en el perfil exportador de la Argentina, señaló el ex Presidente de la Cámara de Diputados. Esta es la vía que permite “juntar todos los dólares” que el país necesita para cumplir con los compromisos de deuda y ganar autonomía sacándose de encima al FMI, “para no volver nunca más al Fondo”. En efecto, acompañando al superávit comercial, aclaró, debe haber un tipo de cambio competitivo que estimule las exportaciones. Además, el equilibrio fiscal y el desarrollo con distribución del ingreso, son los objetivos guía de cualquier programa económico.

“Los empresarios tenemos muy buena opinión de Massa”

El feeling entre el equipo económico y los principales empresarios del país es evidente. Por momentos se tensa, pero la relación es fluida. El presidente de la Cámara de la Construcción Gustavo Weiss lo resumió con precisión en declaraciones radiales: “los empresarios tenemos muy buena opinión de Sergio Massa porque entiende nuestra problemática”. Weiss, que reivindica la continuidad o reformas gradualistas, lejos de cambios más agresivos que proponen otros precandidatos, enfatizó que con el ministro hablan el mismo idioma.

Para el empresario de la construcción titular de Eleprint, destacada por realizar obras de infraestructura, “Massa es pro negocio, pro inversión, pro desarrollo, pro cumplimiento de los compromisos asumidos y entiende cómo funciona el mundo”. Los elogios no son casuales, pese al techo que el acuerdo con el Fondo impone al gasto en infraestructura, los despachos de cemento se mantienen en niveles elevados traccionados por la obra pública. Esto permitió neutralizar el amesetamiento de la obra privada. En efecto, de la mano de obras como Vaca Muerta el empleo de la industria de la construcción está en niveles históricos. 

Por su parte, Paolo Rocca, uno de los empresarios más ricos de la Argentina, con gran ascendencia en el mundo empresario también elogió al ministro. Si bien la relación con el CEO de Techint es tensa en un contexto signado por escasez de reservas, control a las importaciones y dólar atrasado para los exportadores, el ítalo-argentino destacó el “extraordinario esfuerzo” del titular de Hacienda “en guiar una economía en una situación difícil”. Asimismo, el otro dirigente industrial de peso, Daniel Funes de Rioja, dijo a los medios que, frente a la falta de divisas, trabajan “orgánicamente” con el gobierno.

Pragmatismo y desarrollismo económico

El ex intendente de Tigre consolida la imagen que caracteriza su dilatada trayectoria, destacada por: pragmatismo, capacidad política y desarrollismo, en lo económico. Son su experiencia y plasticidad política, claves en el arte de lograr consensos valiosos para la gobernabilidad, los factores que terminan por imponerlo como candidato del oficialismo. La realpolitik se impuso de la mano de un político con espesura en la mesa chica del extinto Frente de Todos. Además, con su candidatura Massa evita lo que advertía podía eyectarlo del Palacio de Hacienda, una dura derrota de los candidatos del oficialismo que desatara una corrida cambiaria como ocurriera en el 2019.

Ahora, las posibilidades de que el candidato oficialista sea el más votado en la primera vuelta son realmente altas. Lo cual permite despejar uno de los factores que viene alterando la dinámica económica: la crisis política. Todos reconocen la capacidad de liderazgo de quien en el 2015 sacó el 20% de los votos. Con capacidad de conducción en la diversidad, sinergia público-privado y una apuesta fuerte a las exportaciones, el paralelo entre Massa y Néstor Kirchner es inevitable. 

Así como el santacruceño aprovechó el alza de las commodities agropecuarias para lograr tener una balanza comercial superavitaria, el próximo gobierno también podría tener esa carta a su favor. Además de una diversificación de las exportaciones de la mano del sector energético consecuencia de la red de oleoductos y del gasoducto realizado este año. Las proyecciones sobre el valor de los principales exportables del país son al alza. De acuerdo a informes del Banco Mundial, el precio internacional de alimentos, metales y combustibles fósiles se mantendrán altos hasta fines del 2024. 

Los desafíos económicos que tendrá la próxima administración

Sin embargo, la realidad económica es diferente a la de hace 20 año atrás. La expansión económica de 8% promedio anual entre 2003-2011 ocurrió sobre una base de estabilidad lograda por el gobierno de transición de Eduardo Duhalde. El pacificador que pagó las consecuencias de estabilizar la economía, tras años de convertibilidad. Contrariamente, es el próximo gobierno deberá estabilizar precios y tipo de cambio, absorbiendo los costos políticos propios de implementar un plan en consecuencia.

Además, para hacerlo contará con menos herramientas. No podrá robustecer reservas con deuda para administrar el tipo de cambio, ya que esa vía fue agotada por el gobierno de Cambiemos. Por otro lado, los controles a las importaciones y la postergación de los pagos por la mercadería que viene del exterior ya fueron agotados por este gobierno. También el financiamiento de parte de los bancos de desarrollo a tasa baja.

Massa juega al fleje y apuesta todo al Fondo

Por lo pronto, por la caída de las exportaciones, las reservas del Central se refuerzan hoy con dólares aportados por diferentes organismos multilaterales de crédito (BID y CAF, principalmente). Si bien las reservas languidecen, la administración de los dólares priorizando las compras de insumos, repuestos y maquinarias, permitió amortiguar que la caída de las importaciones. Lo cual permite que la producción industrial se mantenga expansiva, traccionando a la actividad económica en su conjunto.

Con todo, más allá del adelanto de los desembolsos, Massa sigue dependiendo de la buena voluntad del Fondo para evitar una devaluación con efecto recesivo que derrita sus posibilidades electorales. Si bien uno podría asumir que la precandidatura del ministro significa que esa voluntad ya está garantizada, cierto es que no todas las apuestas del ministro devenido en candidato se cumplieron. Su kryptonita, la inflación, es un claro ejemplo. Las subas están varios puntos arriba de lo que proyectaba al comenzar el año.

Fuente: La Nueva Mañana

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