Arrancó la campaña: la pelea por el centro, desde los márgenes

Read Time:5 Minute, 39 Second

Los candidatos buscan fortalecer sus convocatorias amplias, aunque sosteniéndose en sus identidades de base. ¿A dónde apuntan los principales competidores de las PASO?

HACIA LAS PASO

Con la confirmación de los nombres de los candidatos que conformarán las diferentes listas de cara a las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) el pasado fin de semana comenzó oficialmente una de las campañas presidenciales con los finales más abierto de la historia de nuestro país. Al menos cuatro candidatos pican en punta para quedarse con un sillón demasiado caliente y una lapicera que quema. 

Sin querer restarle importancia al resto de los actores, que por lo parejo de la elección también cumplen un rol central, Sergio Massa, Horacio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich y Javier Milei son los nombres que alcanzan los niveles de intención de voto más altos en todas las encuestas previas y sondeos de opinión respecto a la contienda de agosto, que ya se vislumbra como la más violenta de todo el certamen electoral, que podría terminar recién en noviembre. 

La razón es simple, ante tanta incertidumbre, la PASO servirá como una instancia de posicionamiento. A partir de ese resultado, los candidatos y candidatas se ubicarán en la línea de largada para la elección general del 22 de octubre en la que todos, sobre todo el oficialismo, buscará evitar la segunda vuelta. 

Massa, una decisión lógica

Después de una negociación interna llena de sospechas y pasilleo cruzado, Massa se quedó con la candidatura de Unión por la Patria. En cierto modo, la decisión está cargada de lógica. Si la batalla desatada al interior de lo que quedaba del Frente de Todos era entre un sector referenciado en Alberto Fernández y otro que se reconoce alineado con la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, lo más lógico es que el nombre del consenso no surja de ninguno de esos dos espacios, aunque ambos pueden adjudicárselo. 

También podrán desprenderse de él en caso de que sea conveniente y allí aparece una primera luz de alerta. Más allá de las intenciones, que el dirigente nacido en Tigre ya empezó a descubrir y cuentan con la simpatía de ambos sectores de la interna del peronismo, la suerte de Massa está muy ligada a su suerte como ministro de Economía, en un país sumido en una crisis como la que hace mucho tiempo no vivía. 

Esa es un arma de doble filo, sobre todo para un candidato que no busca en los márgenes sino que siempre buscó recostarse en la escena del centro. Su presencia en lo más alto de las listas es una pésima noticia para el cordobés Juan Schiaretti, que de todos modos cuestionará ese perfil como ya lo viene haciendo. “Massa es parte del fracaso”, resume el gobernador que muchas veces ya ubicó al ministro en el grupo de “los kirchneristas”, desechando cualquier chance de reconciliación con uno de los hombres con los que había querido formar la famosa fuerza federal de centro antigrieta en el 2019. 

Rodríguez Larreta, y el ya famoso 70%

Massa llamando la atención sobre el electorado “de centro” tampoco es una buena noticia para Horacio Rodríguez Larreta que desde hace rato se viene corriendo de ese lugar para disputar un cuerpo a cuerpo con final indescifrable con Bullrich, aunque no abandonará la posición acuerdista que le permita ampliar la base electoral que sostiene como candidato de Juntos por el Cambio y llegar así a su deseado Gobierno coalicional que contemple acuerdos con el 70% de los dirigentes argentinos. Ahí, entra Schiaretti, que no oficializará ningún desembarco hasta que la elección esté terminada pero sumará a la gestión del porteño en caso de que pueda continuar la tradición de los Jefes de Gobierno que se presentaron a elección y llegaron a ser Presidentes. Todos, menos Aníbal Ibarra, caído en desgracia luego del incendio del boliche República Cromañón. 

Bullrich y Milei

En frente tiene a Bullrich, que con Luis Petri de candidato a vice termina de afirmar un posicionamiento de endurecimiento total que carece de recetas claras en lo económico pero concentra todo su poder discursivo en hablar de la mano dura, y la lucha contra la delincuencia y el narcotráfico. No es casual el foco sobre ese tema de Luis Juez durante la última parte de la campaña cordobesa, que tuvo a la ex ministra con una presencia más destacada que durante el rersto de la campaña. Tampoco será casualidad ver a Bullrich enfocada en problemas puntuales de las provincias con mayor tasa de conflictividad al respecto: Santa Fe, Buenos Aires, Chaco, y los territorios fronterizos del norte, donde ya había apuntado durante su paso por el Ministerio de Seguridad. Habrá mucha foto con policías y reivindicaciones sorpresivas que buscarán generar un impacto que generará un doble efecto: Rodríguez Larreta se correrá cada vez más hacia su posición en el margen derecho del mapa electoral, y Bullrich sumará argumentos para pelear el voto duro que en principio quiere votar a Milei. 

De Milei ya se habló demasiado, el economista autodenominado libertario engorda sus posibilidades a partir de una base en la que se combina la derecha económica más antiestatista del país con el desencanto generalizado de quienes se hartaron de las faltas de soluciones y quieren salir a gritarlo, como lo grita Milei en la televisión. A algunos Milei los seduce por las ideas y a otros por los tonos. 

Grabois, ¿un dolor de cabeza para la izquierda clásica?

En ese lugar aparecen las disputas que vienen desde el otro extremo ideológico, del que nadie parece hablar en la presente contienda, la izquierda. Incluso el oficialismo tendrá a un candidato que se recuesta en ese sector al que la conducción kirchnerista parece ya no estar en condiciones de sostener. Juan Grabois, entonces, contiene lo que Cristina no puede, o no quiere y se compromete a intentar sumarlos a una eventual aventura presidencial massista. Si podrá o no es la gran duda. Aunque él se enfoca en ganar una interna que tiene demasiado complicada, el acuerdo de las listas de unidad en todos los distritos ubicó a todos los dirigentes de su espacio detrás de la boleta que, en caso de una derrota en agosto, ira pegada con la del tigrense y Agustín Rossi. 

El voto al líder de Patria Grande también aparece como un antídoto para el elector clásico de la izquierda que dejó de votar en las últimas contiendas electorales o que prefirió engordar los números en blanco que aparece como la gran preocupación de cara a las primarias. Un tema que interpela a la clase política en su conjunto y que deberá estudiarse minuciosamente en el momento en que las campañas deban redefinirse de cara al 22 de octubre.

Fuente: La Nueva Mañana

Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email
Scroll al inicio