La producción de vehículos alcanzó su mejor registro de los últimos siete años

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Hasta mayo, más de 242 mil los vehículos se produjeron en el país. Las diez terminales automotrices y sus 370 proveedores encuentran alicientes en el mercado interno y externo.

El Banco Central volvió a vender más dólares de los que ingresaron a su caja tras veinte jornadas de signo positivo dando cuenta que la corrida cambiaria está a la vuelta de la esquina. Las reservas que custodia el Central son escasas. Esto hace que la inestabilidad sea constante o la pax cambiaria dure tan solo un suspiro. Sin embargo, pese a que la inestabilidad llega a niveles insoportables, de acuerdo a expresiones de empresarios consultados, esto no impidió la expansión del complejo automotriz, de gran peso en la performance de toda la actividad productiva.


Buen momento del mercado interno y también de las exportaciones

Fueron más de 242 mil los vehículos producidos hasta el mes de mayo de acuerdo a reportes de las terminales automotrices, tratándose del mejor registro acumulado de los últimos siete años. Las diez terminales automotrices junto a sus más de 370 proveedores encuentran alicientes tanto en el mercado interno como en el externo. Como señalamos en anteriores entregas, la combinación de alta inflación con “cepo” cambiario hace que la compra de un 0km para resguardar poder adquisitivo sea una inversión atractiva para trabajadores de ingresos altos. En efecto, dentro de los modelos más venidos se destacan, principalmente, sedanes pequeños.

Mientras que, por el lado de las exportaciones, se destaca el estímulo que genera la eliminación de las retenciones a las exportaciones incrementales. Este incentivo anunciado por el tándem Guzmán-Kulfas allá por el 2021 permite que las empresas tributen la alícuota por el monto equivalente a los despachos del año anterior, liberando del impuesto a toda exportación adicional. En efecto, los despachos de automóviles al exterior acumulan hasta mayo 128.753 unidades, superando en 30% al acumulado del mejor año de la gestión anterior. Hasta el momento, se trata de la cifra más alta de los últimos siete años.

El modelo más vendido es nacional y se produce en Córdoba

Una alta fuente del sector que integra el staff de una de las multinacionales que operan en el país comentó a La Nueva Mañana que “el aumento de la producción está en línea con la falta de dólares”. Ocurre que, por la falta de dólares y las restricciones vigentes, “el mayor porcentaje de las ventas de automóviles en el mercado son productos hechos en Argentina y además tienen mayor integración de componentes nacionales. Por lo tanto, se reduce el consumo de divisas”.

En efecto, el déficit histórico del sector automotriz que insume más dólares por importación de vehículos de los que genera por la exportación se redujo. De acuerdo al último informe del Banco Central sobre balance cambiario, la balanza del sector acumula un desbalance de 310 millones de dólares, cuando el año pasado acumulaba un negativo de u$s839 millones. Llegando a ser la diferencia entre los dólares generados por exportaciones y los gastados para importar de -2.617 millones de verdes en abril del 2017. En comparación con ese año, no solo se redujo el déficit, sino que se produce un 30% de vehículos más, se jactan desde el gobierno.

Desde el sector reconocen como “líder en producción” a Stellantis, grupo que dirige 14 marcas de automóviles, destacándose en el país Fiat y Peugeot que trabajan desde las plantas del Palomar (Buenos Aires) y Córdoba. Mientras que el modelo Cronos de Fiat (el más demandado en el mercado interno), el 208 de Peugeot y la Toyota Hilux son los que incorporaron más autopartes producidas en el país. En el caso de los dos primeros modelos tienen una integración nacional de 50%, en el primer caso, y de 42% en el segundo, de acuerdo a información de la terminal.


La industria manufacturera generó 109 mil empleos en cuatro años

Nuestra fuente del sector enfatizó que quienes más componentes nacionales incorporan estarán menos expuestos a restricciones externas por falta de divisas. Asimismo, el vocero del sindicato que nuclea a los trabajadores de las automotrices (Smata), Leonardo Almada, señaló a LNM que se advierte una “explosión de la actividad” en Toyota y Fiat, principalmente. Para el sindicalista, la estrategia del gobierno de “cuidar los dólares y las reservas”, más “políticas para que las automotrices incorporen piezas y sustituyan importaciones” se están notando en la generación de “más puestos de trabajo”.

Si bien Leonardo Almada no soslaya la existencia de autopartistas “complicadas” para acceder a insumos importados pudiendo haber complicaciones en sus proyecciones de producción, remarca que “no es la situación general”. La realidad es que tanto automotrices como autopartistas están “incorporando mucho” en el acumulado de los últimos meses, con estrategias más “cautas” de incorporación, pero “constantes”. Los números “elocuentes” del sector, señaló el vocero de Smata, no responden a una licuación de la mano de obra ya que vienen mejorando los números de inflación en paritaria, aclaró. Sino que responden al beneficio de “exportar incentivado por políticas de sustitución de importaciones”.

Rinaldi: “La economía creció en el primer trimestre gracias al sector manofacturero”

La buena marcha del complejo automotriz significa también un incentivo para otras industrias conexas que generan insumos demandados por las autopartistas, caso de acero, aluminio, termoplásticos, etc. En efecto, el 24% de incremento interanual que registra la producción de vehículos apalanca los números de la performance de la industria en general, pese a que ya se advierten sectores productivos con números en rojo. La realidad dicta que si la oferta de empleo industrial continúa en positivo esto obedece a políticas de promoción motorizadas durante la gestión en Economía de Martín Guzmán, ese que parte de la alianza de gobierno llama con sorna Mr. Magoo.

Al ser consultado sobre el efecto que tiene en el nivel de actividad la buena performance del corazón del sector manufacturero, el economista y docente José María Rinaldi comentó que esa performance, precisamente, explica el leve crecimiento de la economía durante el primer trimestre. Sin embargo, no proyecta un sostenimiento de la actividad en estos niveles. La causa: la caída del poder adquisitivo del salario, la contracción del gasto, más altas tasas de interés que le ponen un freno a la economía. Consecuentemente, Rinaldi augura “una fuerte desaceleración de la economía o el ingreso en una recesión, como acaba de estimar el Banco Mundial”.

Así las cosas, los registros marcan que el nivel de actividad de la industria tuvo su mejor comienzo de año desde 2018, cuando aún traccionaba la recuperación económica del 2017. Esta comparación positiva también esconde en su reverso algo poco feliz: el deterioro que tanto el consumo como la industria terminó teniendo en el recesivo 2018. En efecto, un buen comienzo no garantiza necesariamente que la actividad vaya a mantener el signo positivo invariablemente durante todo el trayecto.

Fuente: La Nueva Mañana

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