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Los documentales favoritos al Oscar ya se pueden disfrutar en streaming

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Si bien todavía faltan casi dos meses para el anuncio de las nominaciones de la 95ª edición de los Oscar (24 de enero) y más de tres para la ceremonia (12 de marzo), la carrera para los premios de la Academia de Hollywood comenzó hace rato. Están las predicciones en los medios especializados, los sitios de apuestas, las multimillonarias inversiones en promoción y publicidad de los estudios y, en ese contexto, aparece una categoría que siempre resulta muy interesante en términos artísticos: la de largometrajes documentales.

En estos tiempos de esplendor del streaming los títulos que más suenan en ese rubro ya están disponibles en distintas plataformas. Proponermos, por lo tanto, un recorrido por seis notables documentales que figuran entre los favoritos de este año y el servicio en el que pueden verse en la Argentina.

“Buenas noches, Oppy” (“Good Night Oppy”)

De Ryan White (Amazon Prime Video).

En 2003 la NASA envió a Marte dos robots gemelos llamados Spirit y Opportunity. Los científicos calculaban que iban a durar 90 días para explorar “el planeta rojo”, pero el segundo de ellos (luego apodado cariñosamente Oppy) se mantuvo operativo durante… ¡15 años! y fue clave para los múltiples descubrimientos respecto de que allí hubo agua y, por lo tanto, distintas formas de vida.

Este documental dirigido por Ryan White (“The Case Against 8”, “The Keepers”), producido por Amblin de Steven Spielberg con tecnología de Lucasfilm de George Lucas y con narración en off de Angela Basset logra el extraño efecto de que el espectador se identifique con un robot róver -que a su vez remite a “WALL-E”, de Pixar- en un contundente ejemplo de film didáctico y popular a la vez.

“Volcanes: La tragedia de Katia y Maurice Krafft” (“Fire of Love”)

De Sara Dosa (Disney+).

Los franceses Katia y Maurice Krafft se conocieron en 1966, se casaron y se convirtieron en la pareja más famosa dedicada a la vulcanología. Filmaron, fotografiaron y escribieron sobre erupciones en el Estromboli, el Etna, el Nyiragongo, el Santa Helena o el Anak Krakatau dando claves científicas a la hora de lidiar con estos fenómenos naturales que muchas veces tienen consecuencias trágicas. “La curiosidad es más fuerte que el miedo”, admitían en cada entrevista, mientras jugaban con la idea de vivir en una “ruleta rusa” permanente, una “existencia kamikaze” con el objetivo de apreciar la belleza volcánica en todas su dimensión y esplendor.

Se arriesgaban acercándose más de lo aconsejable en cada crater que estudiaban y, por lo tanto, puede decirse que murieron en su ley cuando el 2 de junio de 1991 una inesperada explosión en el monte Unzen, en Japón, terminó con sus vidas y con las de 40 periodistas que cubrían el hecho. A partir del extraordinario (y en muchos casos bellísimo) material de archivo que acumularon durante un cuarto de siglo, se construyó este documental que es también un tributo a su espíritu, su trabajo y su legado.

“Los descendientes del Clotilda” (“Descendant”)

De Margaret Brown (Netflix).

Si bien el comercio internacional de esclavos a Estados Unidos fue abolido en 1808, continuó de forma ilegal en el sur de ese país hasta 1865. En 1860 llegó a la zona de Plateau, en Mobile, Alabama, más conocida como Africatown, uno de los últimos barcos con más de 110 prisioneros provenientes de Benin y que luego fueron repartidos entre tres plantaciones. La nave fue hundida para que no quedaran rastros y aquella historia se mantuvo viva exclusivamente gracias a la tradición oral, transmitida de un generación a la siguiente por los descendientes de las víctimas.

El documental reconstruye esos hechos, muestra la búsqueda de los restos del Clotilda y expone la penosa situación en que ha quedado Africatown, una comunidad marcada por la miseria y sobre todo la polución. Es que en ese lugar funcionaron durante décadas vertederos de desechos peligrosos de distintas fábricas papeleras, fundidoras de plomo, fabricantes de PBC y ahora varias compañías petroleras.

El film exhibe también el trabajo del Slave Wrecks Project, un proyecto que depende del Smithsonian National Museum of African American History and Culture que investiga los naufragios esclavistas en todo el mundo; y se concentra en las historias opuestas de la mítica figura de Cudjoe Lewis, sobreviviente del hundimiento, líder de los afrodescendientes y fundador de Africatown, y de la familia de Timothy Meaher, ligadas a aquellos esclavistas. La recuperación de unos hechos que desafían la historia oficial y -como se afirma en un momento de la película- tienen mucho de “resistencia, resiliencia y supervivencia”.

“Navalny”

De Daniel Roher (HBO Max).

Con su 1,89 de altura, su sonrisa calculada de galán a-la-Daniel Craig y su histrionismo frente a cámara, el abogado y político Alexéi Navalny se ha transformado en el principal antagonista del todopoderoso Vladimir Putin.

Convertido en uno de los principales líderes de la oposición y en figura inmensamente popular en las redes (tiene millones de seguidores y sus apariciones en YouTube se viralizan hasta límites inimaginables), ha denunciado, desafiado e incomodado varias veces al líder ruso. La reacción no tardó en llegar: fue envenenado en agosto de 2020 en Siberia con Novichok (se salvó de milagro) y fue detenido en enero de 2021 en uno de sus tantos regresos a Rusia, donde actualmente se encuentra encarcelado con una condena a 9 años de prisión.

El documental del director de “Ghosts of our Forest” y “Once Were Brothers: Robbie Robertson and The Band”, producido por la CNN para HBO Max y ganador del Premio del Público en el Festival de Sundance 2022, no oculta su cercanía ni su simpatía por Navalny ni por su esposa Yulia o su hija Daria. Hay algunos mínimos “cuestionamientos” (como su participación en mitines de grupos neonazis), pero en general se trata de un panegírico sobre un héroe trágico dispuesto a autoinmolarse y convenvientemente musicalizado con espíritu épico. El cuestionamiento a la figura de Putin, su entorno, su gobierno y los medios de comunicación ruso es absoluto. Y eso que por entonces ni siquiera había comenzado la invasión a Ucrania.

La cercanía absoluta (física e ideológica) del director con el protagonista es al mismo tiempo el principal hallazgo y el mayor problema del documental. En el primer caso, porque le permite el acceso a su intimidad, donde se aprecia su carisma pero también un ego gigantesco; en el segundo, porque casi no permite exponer matices, contradicciones ni dobleces.

“S.O.S. Mujeres americanas” (“Aftershock”)

De Paula Eiselt y Tonya Lewis Lee (Star+).

También premiado en Sundance, este documental expone con total crudeza una problemática con múltiples alcances: médicos, económicos, raciales y psicológicos. El punto de partida son los casos de dos mujeres afroamericanas de Brooklyn que murieron por mala atención a la hora del parto (y del posparto).

El film de Paula Eiselt y Lewis Lee (esposa de Spike Lee) narra los esfuerzos de sus maridos y familiares por visibilizar no solo sus dramas sino por concientizar a nivel mediático y político (llegan hasta el Congreso) un sistema totalmente injusto. En efecto, las estadísticas son elocuentes: la mortalidad es el doble entre las mujeres negras y más aún entre quienes no poseen un seguro médico privado.

La investigación muestra también “la industria de las cesáreas”, ya que los hospitales se sacan de encima a las pacientes más rápidamente y encima cobran más dinero de los seguros médicos que apostando a partos más naturales.

“S.O.S.: Mujeres americanas” va de lo íntimo a lo social con una intensa combinación entre lo emotivo y la más iracunda de las denuncias sobre la nación más poderosa del planeta, pero que tiene los peores indicadores para las mujeres entre todos los países desarrollados.

“¿¡Soy lo bastante negro para ti!?” (“Is That Black Enough for You?!?”)

De Elvis Mitchell (Netflix).

Producido por figuras como Steven Soderbergh y David Fincher y estrenado en el prestigioso Festival de Nueva York, este notable film-ensayo a cargo del crítico, docente y divulgador Elvis Mitchell analiza la presencia y representación de la comunidad negra en el cine y el boom que se vivió durante la primera mitad de la década de 1970 con el movimiento conocido como Blaxploitation.

Mitchell es autor de los textos, pero también aporta su propia voz para conseguir que el ensayo no caiga en la frialdad académica ni en las limitaciones del informe periodístico puramente didáctico sino que contenga cierta impronta íntima y personal. Y contó, además, con valiosos testimonios de, por ejemplo, Samuel L. Jackson, el mítico Harry Belafonte, Laurence Fishburne, Whoopi Goldberg, Charles Burnett, Margaret Avery, Billy Dee Williams y Mario Van Peebles, entre otros.

El autor hace en principio un recorrido histórico desde los inicios del cine que incluye las ya habituales miradas críticas al racismo en clásicos como “El nacimiento de una nación”, de David W. Griffith; o “Lo que el viento se llevó” y la importancia de figuras como el mencionado Belafonte (también como cantante) o Sidney Poiter (incluso como director) para luego concentrarse en la época de oro del Blaxploitation con sus clásicos (“Shaft”, “Super Fly”, “Sweet Sweetback’s Baadasssss Song”, “That’s the Way of the World”, “Cooley High”, “La gran amenaza” / “Three the Hard Way”, “Willie Dynamite”, “Coffy”), en sus directores más representativos (Gordon Parks, Ossie Davis, Bill Gunn, Charles Burnett, Melvin Van Peebles, William Greaves), en -claro- sus estrellas (Richard Roundtree, Jim Brown, Pam Grier, Fred Williamson, James Earl Jones, Cicely Tyson, Diana Ross, Tamara Dobson, Max Julien) y los elementos genéricos: desde persecuciones automovilísticas con música de fondo a pleno hasta westerns de venganza por parte de esclavos, pasando por detectives negros muy cool y hasta incursiones en el terror como Blacula.

Y, como no podtía ser de otra manera, más allá de los bienvenidos análisis sociológicos, ideológicos, raciales y económicos, buena parte de las algo más de dos horas del documental está dedicada a la relación entre esas películas y la música (funk, soul, disco) con bandas sonoras que servían para promocionar los estrenos (y viceversa) en un recorrido que incluye a, nada menos, Curtis Mayfield, Isaac Hayes, Marvin Gaye, Gladys Knight & the Pips, Aretha Franklin, Barry White, Earth, Wind & Fire, James Brown y un largo etcétera.

Fuente: Telam

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